Los chinos de Australia

El profesor se dirigió al auditorio. Para ellos era la primera clase que recibirían de la carrera de medicina. Es una carrera difícil, incluso antes de empezar. El sistema educativo en Australia es demencial. Con unos niveles de competencia más allá de toda lógica, un alumno que quiera estudiar medicina o alguna de las profesiones con nota de corte más elevada necesita de uno o varios profesores particulares. No importa que el chico sea brillante o sepa estudiar, simplemente sólo unos pocos en cada ciudad podrán estudiar algo así.
El profesor había echado un vistazo a sus alumnos de primera año antes de empezar a hablar. Y comenzó a dar la clase en chino. No hace falta conocer mucho sobre Australia para saber que el chino no es un idioma oficial en ese país. El profesor tendría luego algunas sanciones por haber hecho algo así, pero su decisión de hablar en chino no fue tan absurda como pueda pensarse. Él era hijo de emigrantes chinos. Pero más de la mitad de su alumnado era de origen oriental.


Quizás sea Australia el país del mundo con una política de inmigración más estricta. Los «sin papeles» pasan a un campo de refugiados, que no es más que una versión suave de un campo de concentración. Pueden pasar tres años en un campo de refugiados.
Muchos de los inmigrantes ilegales llegan a la costa norte del país, con la versión austral de la pateras. Estos inmigrantes llegan de las relativamente próximas islas de Indonesia o de Timor. Lo que en el mapa puede parecer una distancia que se puede sortear con una barca en realidad son bastantes cientos de kilómetros.
En el pasado, Australia ponía anuncios en los periódicos ofertando casa y tierras a los extranjeros que quisieran ir allí a vivir. Mi padre tuvo la oportunidad de hacerlo. Muchos otros españoles sí que lo hicieron, pero sobre todo hay muchos griegos en la isla y también italianos y gentes de todos los países de Europa.
Hoy en día todo ha cambiado mucho. Australia tiene unas normas de acceso muy duras y parece que el sistema funciona a la perfección. China es uno de los países que exporta más habitantes a la gran isla. Cuando comparo esos chinos con los que vienen a España, me hacen pensar que están hechos de una pasta totalmente distinta.
Los chinos de España suelen, en general, cumplir los estudios obligatorios para luego trabajar en el negocio familiar. Los chinos de Australia se desviven porque sus hijos tengan acceso a la Universidad. Y no sólo eso, sino que luchan porque puedan entrar en las mejores carreras.
Algunos niños chinos se levantan a las 2 ó las 3 de la mañana y estudian durante horas antes de ir al colegio. Luego van a casa, comen y continuan estudiando durante la tarde, para irse a dormir muy temprano. Son capaces de hacer esto desde los 10 años. Para estos chicos, una vez llegan a la Universidad, todo es coser y cantar.
Cuando comparo con España todo son diferencias. Aquí se puede llegar a la Universidad sin haber estudiado nunca, con sólo atender en las clases. Luego, prácticamente cualquiera puede estudiar lo que quiera – obtener una nota media de 8,5 es realmente asequible.
La Universidad española ya es otra cosa. Depende de lo que se estudie y dónde se haga, pero en general es algo difícil, y mucho más difícil que el instituto.
En Australia acceder a una carrera difícil ya es cuestión de milésimas. Estudiar medicina puede requerir un 9,97 sobre 10. Los estudiantes orientales han revolucionado la educación secundaria, obligando a los propios australianos a estudiar mucho más allá de sus posibilidades. Han creado una especie de burbuja educativa, pero una burbuja que, mientras ellos estén dispuestos a estudiar todas las horas del día, no podrá explotar.
Los chinos de España hacen bien en no copiar esa actitud. Por un lado, no tendrían dificultades para que su hijo terminara la carrera, pero una vez lo hiciera no ganaría mucho más dinero que si tuviera su propio negocio. Además, no lo tendría fácil para conseguir un buen puesto, por cuanto al final en España para subir en el escalafón es prácticamente obligatorio tener un buen padrino. Y aún hay un rechazo manifiesto hacia gente de otras razas y culturas.
Sin embargo, un chino puede llegar a profesor de facultad en Australia. Puede ganar más que ningún australiano de nacimiento. Hoy en día, puede plantearse dar sus clases en chino, sin llamar la atención.

2 comments

  1. Los chinos que residen en Australia tiene la dificultad añadida de que han de estudiar una carrera muy complicada y llena de tecnicismos en un idioma que, supongo, para muchos de ellos es nuevo.
    Aunque la competitividad siempre es buena (sobre todo en una carrera como medicina) no creo que sea muy sano levantarse por la madrugada para estudiar, siendo además, una de los peores momentos del día para hacerlo.

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