Reinsercion ejemplar

Juan Carlos Delgado, más conocido como el Pera, es puesto una y otra vez como ejemplo de reinserción de un delincuente:

A los ocho años, Juan Carlos Delgado conducía coches. No karts, o modelos por el estilo, sino coches de verdad, a pesar de que no llegaba ni a los pedales. Y los utilizaba para robar y huir de la policía. Era el más pequeño de su banda, pero todos le reconocían como el jefe.

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Hoy en día, Juan Carlos Delgado es piloto probador de coches, colabora en diversas publicaciones de motor, participa en programas de radio y de televisión especializados en automovilismo, es asesor personal del director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, da clases de conducción evasiva a miembros de la Guardia Civil, pertenece a la Junta Directiva de la CEMU en la que colabora activamente…

No cabe duda que se ha redimido de sus errores en la infancia y que es una persona reinsertada. Pero no es un buen ejemplo de delincuente recuperado para la sociedad.
Un buen ejemplo habría sido si tras sus fechorías robando coches hubiera acabado como carnicero, o reponedor de supermercado, o médico. Pero en cierto modo ha aprovechado lo que aprendió en su periodo criminal. Si en vez de robar coches hubiera sido un ladrón de joyas nunca habría podido acabar en el trabajo que actualmente tiene.
Es como decir “Hitler se redimió como genocida. Actualmente trabaja en un matadero.” o decir “Luis Roldán se reinsertó tras robar millones de euros. Hoy se gana la vida dando cursos de Ingeniería financiera y paraísos fiscales”.
Y para el que no le haya quedado claro, Juan Carlos Delgado es según mi opinión, una persona totalmente reinsertada, y quizás tenga una vida ejemplar, pero no sirve como buen ejemplo de persona reinsertada.

Un comentario

  1. La historia me ha dado bastante que pensar. ¿Qué es más probable, que un delincuente siga sus pasos y deje la vida criminal, o que una persona normal se pase a la delincuencia para adquirir habilidades que luego le permitan incorporarse a la policía?
    Supongo que da lo mismo porque ambos casos pueden resultar a la larga en un aumento o una disminución de la delincuencia, el resultado no se puede saber de antemano. Aquí prefiero ponerme del lado de Wittgenstein, “Wovon man nicht sprechen kann, darüber muss man schweigen” (uno debe callar sobre aquello de lo que no se puede hablar), en vez de tirar una moneda al aire.
    De todas formas, los ejemplos que has puesto no me parecen del todo convincentes. Yo diría más bien : “Hitler se redimió como genocida. Actualmente trabaja en Amnistía Internacional.” o decir “Luis Roldán se reinsertó tras robar millones de euros. Hoy se gana la vida dando cursos de transparencia financiera y ética profesional”.

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