Se busca blogger

Muchas personas que tienen un blog corren raudas y veloces a dejar la dirección de su página web en el curriculum vitae. No deja de ser un valor añadido, como saber idiomas, tener un master o un curso profesional.
En mi opinión, como cualquier otra habilidad, sus ventajas dependerán del puesto al que se pretenda aspirar. Para recrutar escritores, creativos, periodistas o determinadas profesiones, puede resultar fantástico. Pero sólo en esos casos. Para la inmensa mayoría de las profesiones, jamás contrataría a un blogger.
¿Cómo dices eso, sacrílego dueño de un blog? Los bloggers son más creativos, tienen conocimientos más variados, están a la última de las nuevas tecnologías e Internet. Tienen gran conversación y son muy buenos buscando información en la red.
Si lo pensamos fríamente, casi ninguna de las cualidades antes citadas son necesarias para una profesión convencional. Si necesito a un administrativo que va a pasarse las ocho horas de la jornada laboral pasando datos de facturas impresas al sistema informático de la empresa, cuanto menos hable mejor. En la red no se le ha perdido nada y los textos de su blog me interesan tanto como el sexo de los caracoles.
Menudo trabajo, el de archivar facturas. Sin embargo, quizás hay diez o veinte veces más personas que se dedican a esto que a «crear nuevos productos de la última tecnología». Por cada profesión del país de las maravillas, vedada a las personas mediocres y sin padrino, existen cien, mil o diez mil puestos de trabajo que requieren ciertos conocimientos mínimos de informatica, la paciencia de Job y el encefalograma más plano que sea posible.
Los bloggers son un cáncer para la productividad. El que no escribe entradas desde su puesto de trabajo, se dedica a leer otros blogs, de los que escribirá desde casa. O revisa los comentarios a sus entradas, o cambia la plantilla de su página. La inmensa mayoría de los bloggers más conocidos pasa horas enteras delante del ordenador, haciendo lo que en castellano se llama «sus labores». Están resultando tan productivos para la empresa como si se sacaran cera de las orejas o jugasen a la Play Station.


En algunos casos, serán dueños de sus empresas. O tendrán profesiones creativas, de esas que hay una entre un millón. O llegaron con talento y esfuerzo a un buen puesto de trabajo. Pero serán los menos. La inmensa mayoría estará holgazaneando con el tiempo de la empresa.
A todos nos gusta pensar que seremos esa persona especial, la creativa e ingeniosa con el puesto de ensueño, pero la realidad es como es, seremos el archivero, o el panadero en vez del diseñador de tartas. O el que ponga los acentos en la web de la empresa, en vez del que decida el diseño. O el que junte un ladrillo con otro en vez del que planifique un edificio moderno de la muerte.
Para todas esas tareas, consultar el mail, leer y rebatir comentarios, es una enorme impertinencia. No te digo que no lo hagas, pero tampoco seas tan pardillo de avisar de que eres el tipo de persona que seguramente lo haga.

Tal vez creyeron que estaba escribiendo nuevas ideas para la compañía, porque por algún tiempo nadie se fijó en mí. Creí que era un trabajo maravilloso. Disponía de casi todo el día para hacer lo que se me antojara, para escribir, habiendo aprendido a despachar el trabajo de la compañía en una hora, más o menos. Tenía tanto entusiasmo por mi trabajo personal, que ordené a mis subordinados que no me interrumpieran más que en momentos estipulados. Iba yo de maravilla, la compañía me pagaba con regularidad, y los negreros hacían el trabajo que yo les preparaba, cuando un día, a mitad de un importante ensayo sobre «El Anticristo» se acerca a mi mesa un hombre al que nunca había visto antes, se inclina sobre mi hombro y en todo sarcástico comienza a leer en voz alta lo que acababa de escribir. No tuve que preguntarle quién era o qué se proponía…El único pensamiento que me cruzó por la cabeza fue, y lo repetí frenéticamente para mis adentos. ¿Me pagarán una semana más de sueldo?

Henry Miller, Trópico de Capricornio

3 comments

  1. Pues si, llevas toda la razón. Aunque lo bueno de los bloggers es la tasa de abandono y eso también es importante para un empresa. Te conviene tener gente capaz de hacer lo que se le ordena pero no tan capaz de mantener sus propios intereses (revisiones salariales, etc.).

  2. Sería estúpido intentar rebatirte después de leer tu entrada desde la oficina. Aunque creo que ser blogger se tuvo en cuenta a la hora de contratarme en mi actual trabajo.

  3. Gran observación. Pero hay que recalcar que incluso aspirando a un trabajo en los medios, u otro tipo de trabajo creativo; el blog puede jugar en tu contra. Salvo que esté supercurrado puede mostrar vagueza a la hora de redactar (con faltas de ortografía incluidas)o sencillamente poca calidad, falta de constancia, falta de chispa y/o absoluta carencia de imaginación.
    Mejor eso que nada podría pensar alguno, pero lo cierto es que en muchas ocasiones abrir la boca evoca al desastre.

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