Buena educación

Hoy salían los resultados del test que se realiza en los centros educativos españoles para poder comparar el nivel formativo de los alumnos de los distintos centros. La prueba de sexto de primaria.
Este test es muy importante porque permite también comparar la educación entre distintos países. A pesar de que no es posible realizar una prueba global, sí al menos da unas indicaciones de modelos educativos que funcionan mejor que otros.
Como toda medida basada en un muestreo, admite numerosas dudas. Básicamente es como si la Selectividad la hicieran los alumnos pero pusieran las notas a los profesores. Estos estarían menos dispuestos a detectar copiones, aclararían mucho mejor las dudas a las preguntas, aunque sólo fuera subconscientemente las notas de los alumnos serían mejores. Sobre esto se puede hablar mucho más, pero tampoco merece la pena.
Me resulta curioso de los datos que se obtienen, la facilidad para dar lecturas diferentes. Cada cual encuentra una forma de justificar su modelo. Los mejores colegios de la lista son públicos. Pero también los peores de la lista son los públicos.
¿Cuál es la medida más significativa para comparar dos colegios? La opinión más común es que aquel con mejores notas medias es el mejor de los dos.
Sin embargo no lo tengo tan claro. Ojalá nuestros hijos sean los que han disparado esa media escolar. Pero quizás la mejor vara de medir sea la de aquellos en que más alumnos han aprobado la prueba. Porque hablan de un gran nivel medio, no una escuela de genios – dudo que existan – sino un sitio donde todos se esfuerzan, aunque sea lo justo. Es un lugar con pocas balas perdidas, las temibles manzanas que pudren al resto de compañeras de canasto.
De los resultados por regiones, sorprende la excelente situación de Coslada, un pueblo cercano a la Capital famoso por cuestiones poco edificantes. Sin embargo todos sus centros educativos están en los primeros lugares. Todos. Incluso el padre más irresponsable apuntaría a su hijo en un buen colegio.
Le pregunto a un compañero que tiene a sus hijos allí y me dice que Coslada está llena de rumanos. Y rusos (ucranianos, búlgaros, estonios y rusos). Puede que los rumanos tengan fama de mendigos, carteristas y vagos. Pero junto con los antiguos países comunistas mantiene el orgullo de las matemáticas: el entender como algo muy importante el conocimiento de las matemáticas. Los padres de familia más modestos exigen buenos resultados en matemáticas, y los niños captan desde muy pequeños la idea. Además el nivel de matemáticas es elevadísimo, varios años por delante del resto de compañeros.
También hoy salían los resultados del TIMSS (ojo PDF gigantesco, 488 páginas) del que se hacía eco Malcolm Gladwell.
El TIMSS es un estudio internacional comparativo sobre los conocimientos de matemáticas. Normalmente los peores países en estos estudios no son los de abajo sino los que se niegan a realizar la prueba. Afortunadamente para los españoles, gracias a los afanes independentistas del País Vasco, esta nación participaba este año por primera vez en el estudio y podemos apreciar cómo el nivel educativo español está justo en la media mundial. Una media en la que no participan países del Tercer Mundo, aunque hay notables ausencias del primero, como China, México o Francia.
Gladwell llama la atención sobre los brillantes resultados de los países asiáticos, muy por encima de la media. En los comentarios hay quien apunta la posible explicación de que dada la dificultad de aprender los idiomas orientales, hasta para los nativos, los niños se enfrentan a considerables esfuerzos desde una edad muy temprana.
Cada apunte es motivo para descripciones más extensas. Puntualizar que los países asiáticos también tienen los niveles más altos del mundo de suicidios juveniles causados por la presión escolar.
De los resultados del TISS, sorprendente la situación de Kazajistán, el grotesto país ficticio de Borat, tiene uno de los niveles de matemáticas más elevados del mundo e indudablemente una admirable excepción entre los países con rentas per capita más bajas.
Lamentable cuando menos ver cómo el resto del mundo se mofaba de un país del que hay mucho que aprender. Así funcionan las cosas.
En Kazajistán tienen la sorprendente Beca Bolashak: una beca para los más brillantes alumnos kazajos, que les permitirá estudiar en algunas de las mejores Universidades del mundo, como Oxford o Princeton. Los galardonados con la beca, que no suelen ser más de un par de cientos cada año, tienen el compromiso de trabajar, una vez finalizados sus estudios, durante al menos cinco años en Kazajistán. A simple vista me parece un sistema excelente y relativamente barato de potenciar la educación. Y nada de crear cerebros para sustento de otros. Te vuelves a casa y a utilizar esos conocimientos.

4 comments

  1. Efectivamente, como comentas en el tercer párrafo (el cual me parece uno de los puntos más importantes) los profesores suelen ayudar «más de lo normal» a los alumnos en este tipo de pruebas, ante la temible perspectiva de quedar como unos ineptos educadores delante de los demás profesores, ya que estas pruebas son revisadas posteriormente por éstos antes de ser enviadas.
    Hace un par de años, cuando me tocó realizar esta prueba, el nivel de ayuda por parte de los profesores era escandaloso. La prueba de Historia, fue prácticamente resuelta por la profesora, puesto que la mayoría de los alumnos ni siquiera sabían cuando se descubrió América y otras cuestiones del estilo.
    Esto no quiere decir que sea un caso aplicable a todos los centros, pero no me cabe duda de que muchos profesores ayudan «excesivamente» a los alumnos en este tipo de pruebas, degradando su validez como muestra del nivel educativo general.

  2. Los idiomas orientales no son difíciles de aprender a hablar; los niños de todo el mundo aprenden a hablar más o menos a la misma edad. Estos idiomas son difíciles de aprender a leer y a escribir.

  3. Hay bastantes equivalentes a la beca Bolashak en muchos países que, aunque pobres, saben valorar la educación. Principalmente, en europa del Este y repúblicas rusas.
    El sistema suena bien, bastante interesante, pero se está yendo al traste porque muchos de los que las consiguen, no vuelven para cumplir con su parte del acuerdo. Una vez en Oxford, o donde sea, reciben una beca de posgrado o investigación en su país de destino, luego una oferta de trabajo que les soluciona el visado… y ante las puertas abiertas, la perspectiva de volver y trabajar 5 años para su país por un sueldo infinitamente más bajo, no se les antoja muy apetecible.
    Cuando vivía en Londres conocí a varias personas que se enfrentaban a ese dilema ético: devolver a su país lo que éste les dio con bastante esfuerzo, o «mirar por uno mismo» y tomar la oferta que más les beneficio. Me temo que la segunda opción era la más habitual.
    [Comentario zrubavel: Interesante que conozcas casos de primera mano.
    Una posible medida podría ser el abrir una vía de pago como forma de compensación para aquellos que no quieran volver. Al menos de esa forma se mantiene el sistema económicamente.
    Aunque según exponen en el libro Freakonomics, esto da un alivio psicológico a los becados y seguramente se disparen los casos de los que paguen en lugar de volver.]

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