El gol de Messi

El gol de Messi, en el partido del Barcelona-Getafe del 18 de Abril de 2007 – que no está en Youtube porque las televisiones bien que lo han impedido – se compara con el que marcara Maradona en el Mundial de México 1986. ¿Cuál de los dos es mejor gol?
Si se tratara de creaciones artísticas, indudablemente el de Maradona, por cuanto carece de un referente tan claro, sería un gol original. Al ser una simple gesta deportiva, el gol de Messi, al producirse en una época en que el fútbol es más rápido, los defensas más agresivos y las espinillas igual de frágiles, puede afirmarse que es mejor que el de Maradona.
Pero hay una diferencia. Cuando Maradona marcó su gol frente a Inglaterra, él era el único capaz de hacerlo. En todo el mundo. Hoy en día, hay en todo el mundo por lo menos 20 jugadores capaces de marcar el gol de Messi. Quizás muchos más.
El gol de Messi es pura estadística. Cada quiebro que el genio argentino da al balón y cada movimiento de pierna erróneo que realiza el defensa, es una tirada de moneda al aire. Si sale cara, el defensa intercepta la trayectoria del balón o de la pierna de Messi. Si sale cruz, Messi continúa.
He visto esa jugada tantas veces que me aburre. El delantero se deshace de tres defensas, y el cuarto le quita el balón. Tres cruces, pero finalmente una cara. También he visto muchas caras, y dos caras y una cruz. Para que Messi marcase su gol, eran necesaria una secuencia determinada, lo suficientemente improbable por lo larga, como para que no haya ocurrido en los últimos veinte años.
Porque cada uno de los regates, por separado, no tuvo nada de especial – dentro de que estamos hablando de jugadores de Primera División en una de las mejores ligas del mundo. Es la secuencia de quiebros, claramente lotera, la que adquiere valor.
El gol de Messi no lo hace mayor genio, aunque estéticamente sea el gol del año. Como medida del talento, no tiene ningún valor añadido. Torres lleva toda su carrera ensayando la jugada de Messi. Algún día lo conseguirá. Después de haber fallado cientos de veces.

3 comments

  1. Desde mi ignorancia supina sobre fútbol, yo pregunto a los expertos (reales y fingidos, que de éstos también habrá muchos) lo siguiente: ¿no podría ser que cada uno de esos regates no fuera producto del azar, sino de un proceso semiinconsciente en el que el atacante analizara los movimientos del defensor y extrajera de ellos la jugada a realizar? Entonces ya no hablaríamos de tirar la moneda a cara o cruz.
    Sé que se trata de decisiones a tomar en breves centésimas de segundo y, por tanto, de cerebros rapidísimos en estas tareas. Pero yo hasta hace poco consideraba una leyenda urbana que alguien pudiera improvisar una letra de «hip-hop» sobre la marcha; sin embargo, un amigo mío me demostró que semejante tarea de agilidad mental es posible, y durante varios minutos seguidos.
    Por no hablar de los músicos que improvisan de forma genial.

  2. Los futbolistas que yo más admiro son los que hacen daño, no por su potencia física, sino por su rapidez de pensamiento. Aquellos que ven el pase, el hueco, o imaginan el regate en milésimas de segundo, lo que les hace pillar por sorpresa a la defensa.
    Me refiero a, por ejemplo, aquellos pases al hueco que Laudrup lanzaba mientras que para engañar miraba hacia otro lado. O las filigranas de Ronaldinho. O los regates en carrera que se marcó Messi.
    Por supuesto, para ejecutarlo la rapidez de las piernas tiene que estar a la altura de la velocidad de pensamiento, hay que tener una técnica y un toque excelente… Pero no creo que todo sea estadística.

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