Fast food

En la sección de necrológicas de «El País» del 2 de Mayo de 2004, hablan sobre la muerte de Phil Sokolof.
Sin lugar a dudas, fue un tipo interesante. Dueño de una gran empresa, amasó una fortuna. Pero tuvo un ataque al corazón y decidió cambiar por completo su forma de vivir, orientándose hacia mejorar la alimentación de los americanos. Se dedicaba a realizar peticiones a las grandes empresas de comida rápida y productos ricos en grasas para que modificaran sus menús. También publicaba anuncios en los periódicos del tipo «¡McDonald’s, vuestras hamburguesas tienen demasiada grasa!» ocupando toda una página de un prestigioso periódico o incluso colocando anuncios de esta guisa en los prestigiosos intermedios de la SuperBowl.
Sin embargo, me ha llamado especialmente la atención un párrafo:
«Tras sobrevivir a un infarto casi mortal en 1966, a los 43 años, vendió en 1992 su empresa, Phillps Manufacturing, para dedicar todo su tiempo a la cruzada contra el colesterol que había lanzado en 1985.»
Me parece un formidable ejemplo de una frase mal redactada. Saltos en el tiempo hacia adelante y de vuelta atrás, sin un triste punto. Leo quien es el autor del artículo: Dennis McLellan.
Supongo entonces el pobre Phil, incansable luchador contra la comida rápida, después de muerto fue víctima de una traducción rápida, nueva moda en el mundo del Copy+Paste y traductores automáticos. Descanse en paz.

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