Angola

Angola consiguió su independencia en 1975. Participó en el Campeonato Africano de Baloncesto por primera vez en 1980, quedando penúltima de su grupo (habiendo dos grupos en total). En 1981 volvería a participar, quedando última de su grupo (otros dos grupos en total).
En 1983, en su tercera participación, conseguiría el segundo puesto, con su primera clasificación para un mundial. Desde entonces siempre ha quedado entre los tres primeros clasificados del Campeonato Africano de Baloncesto. Desde 1989 hasta 2013 ha ganado 11 de los 13 Campeonatos Africanos de Baloncesto.

Angola es un clásico en las competiciones mundiales de baloncesto. Nunca ganará nada, pero siempre será un equipo molesto.

El padre de Smirnov

Chessbase ofrece un breve artículo sobre uno de los talentos de ajedrez más jóvenes del mundo, el australiano Anton Smirnov (ser australiano y tener apellido de vodka, ¿Se puede ser más cool?).

Lo más ejemplar de esa historia, que no se menciona, es el caso del padre del niño, Vladimir Smirnov.

smirnov

Vladimir Smirnov era un buen jugador de ajedrez. Cuando nació su hijo en el 2001, decidió que quería enseñarle a jugar al ajedrez y hacer de él un buen jugador. Conociendo sus limitaciones, lo que hizo Vladimir fue mejorar primero su nivel de ajedrez, llegando a subir 200 puntos de ELO y consiguiendo el título de Maestro Internacional de ajedrez. Una persona que había sido un jugador modesto toda su vida se convirtió en un semi profesional sólo para poder educar mejor a su hijo.

Esa es la idea que casi nadie tiene de la paternidad. La toman como una excusa para comer precocinados, estar todo el día viendo dibujos animados y metidos en casa, perder amigos y promociones laborales. Un padre con mayúsculas es el que utiliza a su hijo como catapulta para el crecimiento personal propio. Ole por tus cojones Vladimir Smirnov.

Ejercicio físico

Ejercicio (físico) es una actividad realizada a propósito que estimula el cuerpo de forma que provoca una adaptación positiva de los niveles de salud y condición física.

Cualquier actividad física no puede ser considerada ejercicio físico, puesto que algunas de estas actividades pueden ocasionar un perjuicio para la salud. Así, correr o practicar jogging no pueden considerarse ejercicio físico. Esto puede molestar a muchos, especialmente aquellos que corren, pero la cruda realidad para aquellos que deciden correr como forma de ejercicio es que están corriendo un grave riesgo. Estudios científicos han documentado que cada año un 60 por ciento de los corredores se lesionan, con una media de una lesión por cada cien horas de práctica.

El daño causado por correr se manifestará a menudo tras un periodo de 15 ó 20 años de práctica de dicha actividad, así, cuando un corredor que haya empezado su práctica digamos con 20 años, cuando alcance la edad de 40 ó 50 años no podrá subir un largo tramo de escaleras sin dolor de rodillas; o experimentará dificultades para levantar sus brazos por encima de la cabeza a causa de los osteofitos (espolón oseo) que se habrán formado en la articulación del hombro; o no podrán girar o tumbarse adecuadamente por el dolor crónico de lumbago.

Traducido casi literalmente del libro Body by Science.

El libro también alerta de otro deporte, el tenis, causante de numerosas lesiones crónicas. No deja de ser llamativo que el ejercicio físico con más seguidores entre los aficionados, es al mismo tiempo, el peor.

Deporte para leer

Algunos artículos que me han gustado y que he leído en los últimos meses:

Michael Jordan has not left the building. Sobre el 50 cumpleaños de la mayor figura de la historia del baloncesto.
El artículo no tiene gran valor, salvo para los aficionados al baloncesto – o lo que como yo, alguna vez lo fueron.

Resulta curioso aprender que Jordan todavía mantiene un enorme fantasma mental: pensar si podría seguir jugando al baloncesto con su actual edad. Físicamente no está capacitado, pero puntualmente es capaz de desbordar a un jugador profesional. Comenta el hermano de Jordan que está enchufado en los Charlotte Bobcats, equipo de la NBA que gobierna Michael Jordan.

Escucho jaleo en la pista. Miro por la ventana de la oficina y veo a mi hermano Michael ganando a uno de los mejores jugadores de los Bobcats en un mano a mano. Al día siguiente, Michael no pudo ir a la oficina. Se quedó en los vestuarios, recibiendo tratamiento de rehabilitación.

A Michael Jordan le molesta que se pueda llegar a pensar que jugadores actuales son casi tan buenos como él lo fuera en su tiempo. Es la misma comparativa que sufre Pelé respecto de Messi, pero aún más exagerada.

Para Jordan, sólo hay cuatro jugadores que serían casi tan buenos como él:
LeBron James, Kobe Bryant, Tim Duncan y Dirk Nowitzki.

My Life With Lance Armstrong. Cómo era vivir con Lance, por uno de sus más estrechos colaboradores durante muchos años.

Aparte de echar más leña a la hoguera, este relato narra alguna perla de la que casi nadie se preocupa ya. Por lo visto para Armstrong era bastante habitual – y se presume que para el resto de ciclistas – el cobrar dinero negro por participar en vueltas de un día, a lo largo y ancho de todo Europa, sobre todo en España. Eran tantos billetes, que esconderlos para llevarlos de vuelta a Estados Unidos suponía todo un problema logístico.

Marathon Man. Sobre la caída en desgracia de un deportista semi aficionado, ganador de la categoría de maratones para mayores de cuarenta años. El típico héroe de segunda fila, también descubierto en una espiral de trampas y engaños que tiene muchos paralelismos con la de Lance Armstrong. Por lo visto encontró un agujero tecnológico en el sistema empleado para detectar la evolución de los corredores de maraton – y evitar trampas. Gracias a él consiguió muchos premios menores antes los que nadie se preocupa tanto. Hasta que empiezan a sospechar.

Paddled. Curiosa historia de un buen jugador de ping-pong que, al irse a vivir a China, pasa a convertirse en un jugador mediocre dada la diferencia de nivel en el país chino. Su interés por mejorar en una de las mejores escuelas de ping-pong del mundo, rodeado de niños pequeños.

Clear Eyes, Full Plates, Can’t Puke. Sobre las bizarras competiciones de comer lo máximo posible en un tiempo limitado.

Desenfadado artículo que detalla el gran secreto de estas locuras competitivas. El peor momento es cuando toca ir al baño después de uno de esos atracones. Cuando llega la llamada de la naturaleza uno tiene que correr, y el destrozo está garantizado. Es por eso que para estos competidores el vuelo de vuelta a casa es un momento muy delicado. Los que se lo pueden permitir, gestionan bien los tiempos de vuelta para evitar situaciones dramáticas en un avión.

Curiosidades sobre las Olimpiadas

Me encanta escribir sobre temas totalmente fuera de temporada. La inmensa mayoría de estas curiosidades son del libro How to Watch the Olympics: Scores and laws, heroes and zeros – an instant initiation to every sport. Muchas de ellas nos retrotraen a unos tiempos en que se podían realizar proezas.

La Olimpiada de 1956 en Melbourne fue la única que se celebró en dos países diferentes. Suecia(!) fue el otro país. Allí se desarrollaron, seis meses antes, todas las pruebas de equitación. Dos explicaciones posibles: la primera, que el costo de embarcar los caballos tan lejos resultaba prohibitivo. La otra, la ley australiana de importación de animales imponía unos plazos y costes totalmente inasumibles por los competidores.


El principal objetivo de los Juegos Olímpicos antiguos era la búsqueda de la Inmortalidad. Y esto no fue del todo una ilusión, pues atletas como Leonidas de Rodas, que ganó las tres carreras que se celebraban en la Olimpiada (algo así como los 100 metros, los 400 y los 1.500), durante cuatro juegos consecutivos (de 164 a.c. a 152 a.c.) son recordados hoy en día.


En el 2011 todos los récords del mundo vigentes, para pruebas de carreras que se celebran en las Olimpiadas, los han establecido deportistas de origen africano y afroamericano. Negros.


Un deporte que ya no figura en las Olimpiadas son las carreras de cross. Esto es debido a que la organizada en París 1924 fue un auténtico desastre. Aunque la distancia era de 10.000 metros, el día de la competición coincidió con uno de los más calurosos del año en Francia, con temperaturas de 40ºC. Unido a esto, el extraño detalle de que los corredores tenían que cruzar al lado de una central térmica que emitía gases venenosos, el resultado fue nefasto. Los corredores que llegaron, lo hicieron mareados y desorientados. El ganador, tardó dos minutos en cruzar los últimos 30 metros. Y eso porque el público le insistió para que volviera a la pista, pues parecía no entender lo que estaba sucediendo. Sólo terminaron la carrera 15 de los 38 participantes. La Cruz Roja tardó horas en recoger a todos los corredores tirados por el camino.


Lanzamiento de disco es el único deporte en que las mujeres tienen mejores marcas que los hombres. El récord femenino está en 76.80 m, el masculino en 74.08 m. La causa es que el disco que lanzan los hombres pesa dos kilos, el de las mujeres sólo uno.


El lanzamiento de martillo es una de las competiciones más peligrosas del atletismo. Si el deportista lanza el martillo antes de tiempo, puede chocar con violencia contra la estructura de protección y hasta echarla abajo. Si le da a una persona, puede matarla.


Las mujeres tuvieron prohibido el participar en carreras de más de 200 metros durante 32 años. La razón argumentada era que, al finalizar la carrera, daban un espectáculo lamentable, con muestras de agotamiento físico. Es lo menos que puede esperarse de un deportista que se está esforzando, aunque por aquel entonces no se pensaba así.
Las mujeres no pudieron participar en el maratón hasta 1984. Por aquel entonces, el récord de maratón femenino ya era superior al mejor tiempo masculino de antes de la II Guerra Mundial.


Tras ganar el oro en los 5.000 y 10.000 metros de Helsinki 1952, Emil Zatopek decidió correr en la maratón, una distancia que no había corrido nunca en su vida. Ganó con una ventaja de dos minutos y medio sobre el segundo.


Alfred Adolf «Al» Oerter, Jr es uno de los desconocidos deportistas que deberían ser más recordados que Phelps. Ganó el oro en lanzamiento de disco en Melbourne 1956 y Roma 1960. Llegó a Tokio 1964 en condiciones penosas. Con un brazo desagarrado y vendado, y una lesión de espalda que le obligaba a llevar un collar ortopédico.

Los médicos le recomiendan que no compita, pero él no hace caso. Con el collar ortopédico y el brazo vendado, calma sus dolores metido en una especie de féretro, enterrado en hielo. Ante el asombro general, consigue récord olímpico en la calificación (60,54). En la final manda el checo Ludvik Danek, mientras Oerter, que no se tiene en pie, decide jugarse el todo por el todo en el quinto ensayo, se quita el aparato ortopédico y con dolores inmensos lanza el disco a 61,00, nuevo récord olímpico, y nueva medalla de oro, ganada en unas condiciones en que sólo un superhombre puede hacerlo.

Luego ganó una cuarta medalla de oro consecutiva en México 1968, algo que nadie volvería a conseguir jamás en atletismo, pero eso ya queda en casi una anécdota.


Paavo Nurmi ganó en París 1924 las medalla de oro en los 1.500, marcando un nuevo récord mundial. Descansó durante 26 minutos y participó en los 5.000, donde volvió a ganar.


El juego de la soga fue olímpico de 1900 a 1920. Su retirada fue debida, principalmente, a las enormes polémicas en los enfrentamientos entre ingleses y americanos, por usar zapatos ilegales, con más agarre al suelo.
Aunque este deporte suena a «no es un deporte» o pachanga para dirimir una disputa de un bar, era quizás la competición más luchada de todas las olimpiadas iniciales.

Grotesco el nombre en español de la Federación Internacional de este deporte: Federación Internacional de Tira y Afloja.


Londres organizó los Juegos de 1908, siendo estos juegos los primeros que se organizaron con algo de seriedad. El Estadio Olímpico se construyó desde cero, recogiendo fondos. Por apenas 220.000 libras se construyó un estadio con aforo para 68.000 espectadores. Hoy en día, por ese mismo dinero no se puede comprar un estudio en una zona céntrica de Londres.


El Barón de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos, insistió en que se celebraran, junto a las competiciones deportivas, pruebas artísticas. Esta bizarra inclusión sólo sería retirada en 1952, y por considerar a los artistas como profesionales. El propio Barón de Coubertin ganó una medalla de oro en poesía por un poema suyo – Oda al deporte- que presentó bajo seudónimo.


El polo es uno de los grandes deportes ausentes en las Olimpiadas. En este caso la culpa la tiene Argentina, que apenas si permite competencia. El polo fue deporte olímpico hasta Berlín 1936, donde 75.000 personas vieron la final, Argentina-Gran Bretaña, que acabó con un apabullante 11-0.


La repesca en deportes de lucha tiene uno de los sistemas más justos para obtener el bronce. Se realiza un cuadro de eliminatorias, hasta obtener los dos finalistas, que consiguen oro y plata. El bronce se disputa entre los que han perdido contra los dos finalistas, entendiendo que el que perdió contra el ganador en semifinales no ha demostrado ser mejor que el que lo hizo en octavos de final. Estos luchadores se dividen en dos grupos «los perdedores contra el oro» se van enfrentando en eliminatorias sucesivas (el que lo hizo en 32avos de final se enfrenta al que lo hizo en 16avos, y el ganador lucha contra el eliminado en octavos, hasta llegar al semifinalista. Se reparten dos medallas de bronce.


Lejos de los interminables torneos de fútbol, cada campeonato de lucha de un determinado peso tiene lugar en un solo día. El ganador tiene que competir sin apenas descansos, por lo que se entiende que los encuentros más emocionantes e intensos no tienen por qué reservarse a la final.


En los años 30 y 40, las mayores potencias mundiales de halterofilia eran Egipto y Estados Unidos.


El ganador del primer Ironman (triatlón extremo) fue Gordon Haller, en un tiempo de 11 horas 47 minutos. Tras la prueba de natación fue a un hotel a ducharse, antes de continuar con la prueba de ciclismo.


Las Olimpiadas de Saint Louis, en 1904, fueron quizás las peores de la historia. Y ante todo, las menos internacionales, pocos deportistas europeos se desplazaron para participar. No obstante Alemania fue capaz de presentar un equipo de waterpolo, que se encontró con que las reglas y el material con que participaban los americanos era muy diferente – y peor. Al final decidieron no competir con esas condiciones.

La prueba se celebró en un lago infectado de bacterias. Cuatro de los jugadores del equipo ganador de Estados Unidos murieron en el trascurso de un año de tifus.


El tercer set del dobles mixto de la Olimpiada se decide al tie-break, pero un «super tie-break» de 10 puntos en lugar de los habituales 7.


China es una abusadora potencia en ping-pong mundial, en una de las ascensiones deportivas más sorprendentes que se conocen. En 1953 se inscribió en la Asociación Internacional de ping-pong (ITTF) para conseguir el primer campeonato del mundo ya en 1959, seis años después. Desde entonces han ganado casi todos los mundiales y olimpiadas.


Fred Perry, el mejor jugador de tenis de los años 30, fue Campeón del Mundo de ping-pong en 1929.


Una de las deportistas más versátiles de la historia fue la americana Mildred Ella «Babe» Didrikson Zaharias, ganadora de Medallas Olímpicas en Los Angeles 1932, en lanzamiento de jabalina, salto de altura y 80 metros vallas. Pero lo sorprendente es que pasaría a la historia como la mejor jugadora de golf de todos los tiempos.


Mientras que en las primeras olimpiadas se abrieron debates sobre la distancia más exacta para recordar la hazaña de Maratón, que si es la distancia de Atenas a Maratón, que si un metro más o menos, la que acabaría convirtiéndose en distancia «oficial» acabó siendo la elegida para la Olimpiada de 1908 de Londres: La distancia del castillo de Windsor al estadio olímpico.


La primera olimpiada de los tiempos modernos (Atenas, 1896) tuvo entre sus participantes a muchos turistas. Si hubieran participado los mejores deportistas de la época, Inglaterra habría arrasado, obteniendo tal vez el 90% de las medallas. A muchos de sus mejores deportistas no se les aviso o no se les permitió tomar parte en las competiciones. John P. Boland, un profesor universitario de visita en Atenas fue convencido para que participara en las pruebas de tenis, obteniendo el oro en la prueba individual y la de dobles (siendo su pareja un deportista alemán).


Otro de los grandes ausentes de las Olimpiadas es el béisbol. Aunque ha tenido una aparición fugaz, sin la participación de Estados Unidos, la competición sería una pantomima. Pero al mismo tiempo, Estados Unidos no sigue las estrictas normas anti-doping que exige el comité olímpico. Esa desavenencia es el principal obstáculo para este deporte.


El tenis es quizás el deporte olímpico con menos ganadores ilustres. Uno de sus más sorprendentes laureados fue Jay Gould II, nieto del acaudalado empresario ferroviario americano. Es como si la hija de Amancio Ortega consiguiera una medalla de oro.
El casi desconocido jugador chileno Nicolás Massú (nunca pasó de ser el 9º jugador del mundo) venció en la prueba individual de 2004. La medalla de bronce de ese año fue para otro tenista chileno, Fernando González, que junto a Massú ganó el dobles masculino. Dos tenistas desconocidos, que no ganaron nunca ningún otro torneo importante, tienen el mejor palmarés olímpico masculino de los últimos años.


Medallas con mérito: Ivar Johansson, un luchador sueco, venció en la prueba de peso medio de la olimpiada de 1932. Tras terminar la competición se metió en la sauna para perder 5 kilos de peso y poder participar en la prueba de pesos welter al día siguiente, competición que también ganó.


Los combates de lucha olímpica se deciden a los puntos, en un periodo determinado. Pero en la antigüedad estos combates eran hasta el final. Llegando al punto de que la semifinal de los pesos medios de 1932, entre Martin Klein y Alfred Asikainen fue un combate brutal, al aire libre, de más de once horas y media. Maritn Klein, el vencedor, totalmente agotado, se retiró de la competición, permitiendo a su rival ganar una medalla de oro por incomparecencia rival, otro caso único en la historia olímpica.


En las competiciones de lucha hay un protocolo estricto con el pelo de la cara. Sólo está permitido un afeitado perfecto o tener una barba de varios meses. Nada de las malas pintas habituales de los jugadores de baloncesto, con barbas de tres y cuatro días. Otra regla curiosa de ese deporte es que no está permitido nada con la intención de torturar al adversario. Cuando un deporte tiene este tipo de reglas, te das cuenta de que no es una mariconada como el ajedrez.


El pentatlón moderno es un deporte inventado para las olimpiadas y al principio gestionado por el COI. El General Patton hizo un quinto puesto en 1912, y su peor resultado fue, paradójicamente, en la parte de tiro. El general alegó que una de sus balas atravesó justo un agujero de otra bala anterior, por lo que no se contabilizó como acierto. Le echó mucha cara.

Lo rayante de este deporte, entre muchas cosas, está en que la prueba de equitación se hace con un caballo que se sortea entre los participantes. Te toca realizar una prueba con un animal que no conoces, ni te conoce a ti, y que puede ser mejor o peor. Un año a un finlandés le tocó un caballo cojo, se lo sortearon de nuevo y coincidió que le tocó el mejor caballo de doma del país. La parte de equitación es tan azarosa, que se dan enormes vuelcos en la clasificación.

El ganador de Londres 2012, David Svoboda, era ya el favorito en las olimpiadas de 2008, donde sin embargo acabó el 29º, debido a un pésimo resultado en equitación.

Los primeros dopings reconocidos se dieron en pentatlón, la gente tomaba tranquilizantes (valium) para la prueba de tiro. El método antidoping fue auténticamente low cost: colocar la prueba de tiro minutos detrás de la carrera, para que lo bueno contra los nervios fuera negativo para el correr.


Uno de los pocos casos de trampas tecnológicas en la historia del deporte se dieron en la prueba de esgrima del pentatlón por parte de Boris Onishchenko. Este deportista que ya había conseguido varias medallas olímpicas, se las ingenió para crear un dispositivo que «hacía pitar» el aparato que detecta el contacto de la espada con el cuerpo del deportista, consiguiendo puntos inmerecidamente. Fue descubierto en las pruebas de 1976, tras numerosas reclamaciones por parte de sus rivales de que algo no estaba bien con su equipamiento. La manipulación de la espada era tan sutil que toda la delegación rusa quedaba en tela de juicio. El deportista pudo seguir compitiendo con otra espada hasta que se decidió su descalificación. Sus resultados seguían siendo excelentes, no dejaba de ser un tres veces campeón del mundo y triple medallista olímpico.

Su descalificación final le llevó a un acelerado descenso a los infiernos que convierten la reciente historia de Lance Armstrong en un cuento para niños. Tuvo que ser sacado de la villa olímpica porque los miembros del equipo de voleibol ruso amenazaron con matarlo si se lo encontraban. Tuvo que presentarse ante el presidente ruso para dar explicaciones en persona, sufrió una severísima multa, perdió todas sus medallas y reconocimientos, para acabar trabajando de taxista en Kiev. Quizás el taxi no fue el último de sus castigos, aunque sí el último que se conoce.

Fuentes:
How to Watch the Olympics: Scores and laws, heroes and zeros – an instant initiation to every sport

The Little-Known History of How the Modern Olympics Got Their Start

Athletes spill details on dirty secrets in the Olympic Village

Lance Armstrong

Impresiona la caída en desgracia de Armstrong – todo el mundo sabía que se dopaba pero los que deciden no habían tomado medidas nunca. Una persona en su situación económica, cuando seca completamente su entrada de ingresos y de repente se ve obligado a afrontar una serie de gastos inesperados y caros (devolver el dinero de sus victorias en el Tour, por ejemplo) puede acabar en una situación desesperada, incluso arruinada.

Lo más delirante y paradójico de su caso es que su caída en desgracia se debe única y exclusivamente a haber regresado al ciclismo. Sus dopajes eran casos cerrados y prescritos por el tiempo pasado y tratarse de un deportista retirado.

Si se hubiera quedado en casa, o participando en los triatlones, nada de esto habría podido ocurrir. Su pesadilla es verse desposeido de siete tours por haber participado en los dos en que no pintaba ya nada y que reiniciaron el contador para las investigaciones por dopaje.

Y el colmo de males es que se le haya sancionado entre deportes, su sanción del ciclismo se ha hecho extensiva al triatlón, algo totalmente inaudito en la historia del deporte (las sanciones son de las federaciones deportivas correspondientes y limitadas a la práctica de ese deporte).

Como en todo lo relacionado con la crisis, el gran problema de todo esto es que aquellos que le denunciaron hace años resultaron muy dañados personal y económicamente, daño del que nadie les resarcirá. Sin embargo los que siguieron con él hasta el final, se han visto colmados de prebendas, la mayoría de las cuales no tendrán que devolver o perder. Todo esto cuestiona mucho la utilidad económica de obrar correctamente.

Finalmente indicar lo grotesca que quedan las páginas de la wikipedia sobre Armstrong una vez se le quitan sus títulos. Tiene secciones especiales, propias de grandes deportistas, pero al mismo tiempo están vacías, una vez se han debido borrar sus victorias. Tiene ahora un palmarés de profesional mediocre, pero una página más larga que presidentes de gobierno.

La avaricia rompe el saco, nunca vi un caso más claro que este.

Olimpiadas españolas

Retiro todo lo dicho.

«Tengo aquí una cosa que no puedo… no sé. No sé ni cómo me siento. Es muy difícil explicarlo, la verdad», explicó. «Los primeros 400 metros no iba fácil. Iba con reserva pero he dicho: ‘Ésta es la mía, tengo que ir fuerte’. He intentado no ponerme muy tensa, relajarme un poco y no subir mucho la frecuencia», pormenorizó.

«Se trataba de no perder más de medio cuerpo porque si no luego era muy difícil recuperar. Y en la segunda parte de la prueba he ido adelantando a Adlington, a Lotte Friis y he dicho: ‘Esto no me puede estar pasando. Pero qué pasa aquí. O yo me encuentro muy bien o las otras muy mal’. Luego he intentado coger a la americana pero ya estaba muy lejos», explicó la doble medallista en Londres.

Ver la épica prueba de 800 metros libres femenino de Londres 2012.

Lotería de penaltis


Siempre que hay tandas de penaltis para decidir el vencedor de un encuentro de fútbol, se oye a varios de los jugadores que dicen que los penaltis «son una lotería».

Con esto tratan de decir que el resultado es del todo impredecible. A mi sin embargo me sorprende un poco el ver cómo muchos equipos se dejan llevar a los penaltis con cierta inercia, nos encanta dejar que algo se decida por azar, en lugar de por nuestro esfuerzo (que puede ser vano).

Si a un equipo lo eliminan en los penaltis, no importa que el resultado haya sido prácticamente aleatorio. Los periodistas tienen argumentos suficientes para justificar su derrota y la consiguiente victoria del rival.

Lo más triste de los penaltis es lo injusta de la memoria de los aficionados, que simplifican el resultado de la tanda de penaltis a lo que hiciera el último jugador que falló.

Así, en las Semifinales de la Champions League de 2012, el Bayern Munich venció al Real Madrid en la tanda de penaltis. Del Real Madrid, fallaron tres jugadores su lanzamiento: Cristiano Ronaldo (considerado por algunos como el mejor lanzador de penaltis del mundo), Kaká y Sergio Ramos. Pero todo el peso de la derrota se centra en el último fallo del último lanzador. Hasta el punto de que he tenido que consultar internet para saber quién había fallado el segundo disparo del Real Madrid (Kaká). Mientras que de Sergio Ramos se hicieron todo tipo de bromas y descalificaciones.

Igualmente, el portero nunca es el culpable de la derrota. Pero sí el artífice de la victoria. Es igual de injusto. Si el portero alemán, en el anterior ejemplo, paró tres penaltis, y el español sólo dos. ¿No es la derrota, en gran parte, culpa de tener «peor» portero?

Pero hay una gran verdad detrás de que las tandas de penaltis son una lotería. De hecho, el momento más importante es el que no se suele ver: el del sorteo. Se lanza una moneda antes de empezar, según el equipo que gane, puede elegir entre ser el primero, o el segundo en disparar. Pues bien, está demostrado estadísticamente (PDF del estudio completo) que el que empieza disparando tiene un 60% de probabilidades de ganar, que son muchas más que su rival.

Aún sin saber esto, casi todos los deportistas profesionales prefieren empezar disparando, para presionar a los rivales. Aún sin saber que matemáticamente es una ventaja, psicológicamente ya lo entienden, acertadamente, como ventajoso.

Así, los aficionados del Real Madrid, o de la Selección Española, cuando felicitan a su portero por la actuación en los penaltis, deberían entender que gran parte del mérito de su éxito se debe no tanto a las meritorias paradas. Sino a su habilidad como capitán en el anodino arte del cara o cruz.

Partidos de fútbol amañados

Uno de los artículos más impresionantes que he leído en los últimos meses es este de ESPN, «todo el mundo está actuando» sobre los amaños en partidos de fútbol.

El artículo pasa por encima sobre los escándalos más conocidos, como los amaños en la liga italiana con equipos conocidos. Se centra en escándalos mucho menos famosos, pero no por ello menos rentables. Destaca que detrás de gran parte de los principales chanchullos que se han realizado recientemente están mafias chinas, organizadas desde Singapur (en China tienen tantos problemas para interferir directamente en los asuntos occidentales como los occidentales para entender el chino).

Y es que en las apuestas deportivas, lo importante no es que el encuentro sea conocido, sino que se pueda apostar por algo muy rentable. Y es mucho más fácil arreglar un partido menor, que tergiversar un partido que ven millones de personas con jugadores que ganan fortunas.

La historia es muy interesante, pues narra los casos más llamativos de esta organización criminal. Destaca el caso del Rovaniemen Palloseura, un equipo de la primera división finlandesa. Tratándose de un país de primer orden, de un equipo modesto, dentro de una liga semiprofesional, los amaños eran totalmente invisibles y podían prolongarse en el tiempo. Llegó a ser algo tan rentable para la organización que decidieron comprar el club, algo que no consiguieron llevar a cabo por desarreglos con los intermediarios.

Sorprendentemente, los partidos más fáciles de amañar son los que implican a equipos nacionales. Obviamente comprar a la selección de Brasil, o la inglesa, puede ser muy complicado o imposible. Pero el mundo está lleno de países, muchos de ellos menores. La mayoría de las federaciones nacionales están quebradas y dispuestas a jugar cualquier partido por una pequeña cantidad de dinero. Estos partidos son totalmente independientes de la Federación Internacional de Fútbol, por mucho que sorprenda. Y en algunos casos, están organizados directamente por los que se proponen amañar los partidos.

Así, se dan casos sorprendentes, como el de Bulgaria vs Estonia y Letonia vs Bolivia. Dos partidos amistosos celebrados en Turquía, sin apenas público. Organizados por esta asociación criminal, ellos se encargaban de todo, hasta de seleccionar a los árbitros. Pasan desapercibidos entre un extenso calendario mundial. Las apuestas llevan a ganar dinero, nunca fortunas. En este caso el amaño fue demasiado burdo. Bulgaria y Estonia empataron a dos, con los cuatro goles de penalti. En uno de ellos, el jugador falló el penalti y el árbitro ordenó repetirlo. El otro partido, celebrado el mismo día y también en Turquía, Bolivia venció a Letonia por 2-1, siendo todos los goles de nuevo de penalti.

Tuvo que ser demasiado obvio para que alguien se diera cuenta. Decenas de manipulaciones más sutiles ocurren continuamente. Pero lo maravilloso del asunto es que la modificación de la realidad llega a niveles inauditos. Hasta el punto de que se celebran amistosos a los que van actores. Como en el caso de Bahreim-Togo, en el que los jugadores de Togo no tenían forma física suficiente como para terminar el partido.

Es un punto de manipulación extraordinario, fruto amargo de la globalización. Las casas de apuestas se enteran de que se celebra un amistoso, ponen sus cuotas, y esperan a ver los resultados. Lo que ellos nunca pueden saber es el transfondo de ese partido, quién lo organiza, por qué lo hace. Quién paga a las federaciones. Quien contrata a los actores.

El espectáculo más increíble, casi novelístico, lo supuso el amistoso sub 21 entre Turkmenistan y Maldivas. Dos selecciones ignotas, y encima en categoría sub21. La maravilla de las maravillas fue que en este caso el partido fue una ficción, ni siquiera tuvo lugar. Las federaciones se enteraron muy a posteriori y, claro está, hicieron preguntas. La sutileza en el delito, en el engaño, es excepcional. Crear la expectativa de un partido, sobornar a periodistas locales, enviar los resultados a donde hay que enviarlos para que las casas de apuestas incluyan el partido. Y luego apostar modestamente, con muchos usuarios diferentes.