Empresas grandes

Alaska Cuando tomé el autobús para hacer mi primera entrevista de trabajo en Madrid, guardé en el maletero las gallinas y los chorizos. Aunque no soy de pueblo, un poco de mentalidad pueblerina siempre tenemos todos y cuando se viaja a Madrid siendo de fuera, ese sentimiento se reafirma. Hice mi entrevista con mi único traje recién comprado. El típico traje barato que te compras pensando “algún día ganaré pasta de verdad y me podré comprar trajes de los medio-buenos”. La verdad es que hoy en día todavía tengo ese traje y me lo sigo poniendo a menudo. Ahora pienso

Las cuentas del collar

Mi primer contacto con el mundo de los emprendedores tuvo lugar cuando tenía doce años. Mi madre era de profesión sus labores y mi padre trabajaba en la construcción. Era la época en que te pagaban en un sobre, sobre que pasaba antes por el bar que por casa. Un día llegó mi padre con la buena nueva. El descubrimiento provenía de mi tía, siempre atenta a las nuevas oportunidades de ganar dinero que ofrece el mundo moderno. Había conseguido contactar con una empresa que se dedicaba a la bisutería y que ofrecía un trabajo tan sencillo como es engarzar

Telefonos

Una excelente oportunidad de hacer el ridículo se nos presenta cuando tenemos que anotar un número de teléfono. En los orígenes de los teléfonos móviles era habitual apuntar el móvil de una persona en una hoja de papel bajo el título de “móvil”. Lo cual no dejaba de ser ridículo, porque al menos en España es bastante conocido por todo hijo de vecino que cualquier número de teléfono que empiece por 6 es un móvil. Así, apuntar móvil es como anotar el nombre de una persona y escribir junto a él la palabra nombre, o apuntar una ciudad mayor –

Analisis de sangre

Hace poco fui al médico a hacerme un análisis de sangre. Los que tenemos la suerte de no tener que visitar a estos profesionales muy a menudo no estamos familiarizados con procedimientos más o menos rutinarios que ocurren en la consulta del médico todos los días. En mi caso, me muevo de forma torpe, porque no sé qué es lo habitual. Una vez allí pude constatar algo habitual en España: la incapacidad de la gente para organizarse, ya sea de forma espontánea o mediante algún sistema, dentro de una fila. Lo veo en el supermercado. Según estudios los estudios más

Love me tender

Algunos de mis conocidos se juntaban para hacer lo que ellos llamaban un tende. Hacer un tende era patearse las calles del barrio, buscar un tendedero más o menos accesible y llevarse la ropa que mejor pinta tuviera. Un delito de la peor catadura. El tende se basa en el principio del descuidero: robar lo fácil, abstenerse ante lo difícil. Para un verdadero ladrón, el descuidero es la vergüenza de la profesión, algo así como lo que siente un ingeniero superior de informática ante un biólogo metido a programador. El descuidero sería el hacker del delito, mientras que el ladrón

Cruz roja

Cada vez que veo una crisis humanitaria que provoca el envío de ayuda humanitaria de todos los países del mundo, no puedo evitar el pensar en la comida de la Cruz Roja. Nunca me preocupé de saber si era comida que sobraba de lo que iban a ser envíos a países necesitados – me imagino que si hay mil kilos de comida y en el avión caben novecientos pues sólo enviarán esos novecientos y los otros cien se quedarán en tierra. O si era un cupo de ayuda para los pobres de España, que también los hay. El caso es

Monedas

Ayer tuve un día que sobresalió del aburrimiento cotidiano por la curiosa omnipresencia de las monedas. A la hora del desayuno, me disponía a tomar un refresco de la máquina. Saqué una moneda de 50 céntimos y antes de que pudiera meterla en la ranura ya había sido invitado – un detalle muy español- con lo que opté por guardarme la moneda de nuevo en el bolsillo, pero fuera de la cartera. Ya por la tarde, fui al gimnasio. Mientras me cambiaba de ropa, me encuentro en uno de los bancos de los vestuarios una brillante moneda de euro. Feliz

Robos biográficos II

Continuo la historia que un amigo mío oyó de uno de sus conocidos: La segunda vez que robé algo fue a mis hermanos. Mi abuela me dió un dinero para repartir con mis hermanos. Tenía que conseguir cambio y dividirlo a partes iguales con el resto de mis hermanos. Por aquella época me fascinaba la música. Tendría unos trece años y me encantaba coger música de la radio, grabarla y luego oírla muchas veces, hasta acabar entendiendo cada pieza. Era un tipo raro al que le gustaba la música clásica de pequeño. Mi hermano mayor, que compartía afición conmigo me

Me timan por correo

Con el recibo del teléfono, recibo una hoja en que se me avisa de que: “Con la finalidad de poder ofrecerle productos y servicios de terceras empresas soportados o asociados a las telecomunicaciones y nuevas tecnologías de la información, así como de ocio, cultura, seguros, financieros y de asistencia en el hogar que, consideramos pueden ser de su interés, Telefónica de España solicita su consentimiento para tratar los datos personales que Vd. nos ha facilitado junto con los datos de tráfico y facturación telefónica. Telefónica de España no cederá, en ningún caso, sus datos a las terceras empresas anteriormente mencionadas.

Billete

Una tarde estaba tomando café con una chica en uno de esos locales cool que estaba vacío. Fui al baño y no sé cómo me confundí y entré en el lavabo de las chicas. Me di cuenta del error enseguida porque no había urinarios en las paredes. Abrí una de las puertas y sobre la taza del water había un billete de 20 euros impecable y perfectamente extendido. Lo cogí. Hice lo que tenía que hacer y me marché no sin antes comprobar que, efectivamente, me había confundido de puerta. Está el hecho inusual y altamente improbable de que me