Algunas cosas leidas recientemente

Desde que inventaron esto de Instapaper cada vez leo menos libros y más artículos largos. El gran perjudicado es, como no, Amazon.

Haciendo el récord de Tetris. Muy relacionada con la historia del mítico récord de «King of Kong» (del que no puedo creer que nunca escribiera). Un tipo se pone a investigar sobre récords en juegos de Arcade y se da cuenta de que el nivel de su mujer es tan alto en Tetris, que tal vez podría conseguir uno de esos récords.

The Gray Box. Sobre «cuando te encierran en el agujero». Cómo de brutal es la práctica del confinamiento en aislamiento dentro de las cárceles. Lo normal es que pierdas el juicio. Aparte de otros posibles efectos secundarios en casos más benignos.

The Boy Who Played With Fusion. El chaval que consiguió la fusión nuclear con 16 años y medios más o menos modestos. No tan interesante, pero desde luego una alerta del peligro de los jóvenes brillantes cuando no muestran ningún miedo al «tú no puedes conseguir eso».

Sobre el fiasco de Netflix. Netflix es la empresa sobre la que todo el mundo se atreve a opinar desde su sofá.

Sex, Lies and Hit Men. Una de mis historias favoritas de esta selección, narra las dificultades para encontrar un asesino a sueldo (como en la película de Horrible Bosses). Pero al mismo tiempo es una historia interesante de infidelidad.

The Mark. Interesantísima historia sobre los informadores del FBI. Gente que colabora regularmente con los servicios secretos americanos, y que gracias a ello vive en un área gris, dentro del mundo del crimen para poder dar chivatazos, pero al mismo tiempo lucrándose y realizando actividades ilegales continuas, de las que el FBI siempre acaba borrando la huella.

The Urban Hunt. Intentando cazar animales en la ciudad. Interesante.

La soledad del polígamo (que no polígono). Desapasionada descripción de la vida real de un polígamo en Estados Unidos. La dificultad que conlleva sostener varias familias, y la soledad de tener varias casas pero que en cierto modo, ninguna es la tuya.

Cuando uno piensa en un polígamo, se hace a la idea de una suerte de coleccionista de esposas. Así, cuesta pensar que ese hombre pudo divorciarse.

Tras la universidad, Bill se casó, dándole a la monogamia una oportunidad, pero al final llegó a la conclusión de que la unión entre un hombre y una única mujer era «innatural y contraproducente» y que el deseo de Dios para él es que fuera polígamo. Se divorció de su primera mujer y en cuestión de un par de años, tenía dos nuevas esposas.

El toque mágico. Sobre el interesante y desconocido juego de los dados (juego que no existe en los casinos de España, pero se ve en muchas películas americanas) y los que tratan de profesionalizarse en el juego. Un repaso a las ineficaces triquiñuelas y escuelas de campeones, que se forman en torno a los juegos de los casinos.

Un punto ingenioso es el que argumenta sobre las engañifas para apostar a un número o combinación de números en la lotería. Es algo sin ninguna base, ni científica ni real, pero es uno de los escasos engaños en que el resultado propuesto por el estafador es el mejor posible. O tan malo como cualquier otro, al ser cualquier combinación equiprobable. Al fomentar la esperanza del jugador, tiene hasta un punto positivo. Tal vez no supieras que hay bastantes libros sobre métodos para ganar a la lotería.

En España no se permite jugar a los dados, por el miedo a cualquier tipo de trampa. Llama la atención de que algo tan trivial como lanzar un dado contra una pared y conseguir un determinado resultado, es algo casi imposible de conseguir. Es difícil que el lanzamiento de un dado no sea aleatorio.

A pesar de ello, los dados es uno de los juegos con menor margen para el casino.

Sobre un apostador profesional en la NBA. Este artículo me pareció bastante aburrido, salvo por un detalle brutal de su protagonista y cómo se inició en el mundo de las apuestas.

Haralabos Voulgaris fundó una modesta compañía. Al cabo de los años había ahorrado 70.000 dólares. En el año 2000, las apuestas estaban 6,5 a 1 sobre que los Lakers ganarían la NBA ese año. En año anterior habían caído en segunda ronda de los playoff contra los Spurs. Voulgaris se jugó los 70.000 dólares a que ganarían la liga, una apuesta de la que tardaría seis meses en conocerse el resultado.

Animals. Desquiciante historia sobre un pirado de la América profunda que monta un zoo privado en su granja. Una granja con casi 20 tigres. Y qué pasa, si decide soltar a todos los animales de golpe.

Libros gratis

Para mi, esta opinión de Amazon es un perfecto resumen del público para los libros digitales:

Merece la pena los 0,90€ que cuesta el libro. Hay que entender que el autor NO es un escritor profesional, es su primera obra, con lo que no considero que la «excelencia gramatical» sea un factor primordial. Si espero en cambio una historia entretenida y bien argumentada, y en este aspecto cumple su cometido. Es intrigante, los personajes no están nada mal y un final que deja abierta la posibilidad de una segunda parte, que si se produjera no dudaría en comprar. Es cierto que la historia flojea a veces pero en general es interesante y apetece seguir leyendo el siguiente capítulo para ver como acaba todo. Si me gasto 1€ en un café, me parece un disparate arrepentirse por gastar 0,90€ en un libro aunque no te guste, aunque éste no sea el caso. Recomendable.

Crepúsculo

Creía haber comentado en alguna ocasión anterior que durante el instituto era normal que te obligaran a leer libros. Era una tarea tan pesada para los estudiantes que algunos libros daban carta blanca: lee algún libro y haces un resumen. Mis amigos recurrían a mi conocimiento para preguntarme por las lecturas recomendadas: dime libros que sean muy cortos.

La Metamorfosis de Kafka, El viejo y el mar de Hemingway, El guardián entre el centeno de Salinger, Siddharta de Hesse, son ante todo, libros cortos.

Tan profunda fue la moda, que incluso se publicaron algunos libros que simplemente consistían en resúmenes de novelas conocidas. Uno podía leerse el resumen de Veinte mil leguas de viaje submarino y afrontar las preguntas del profesor sin demasiada caradura. La picaresca española es esa, siempre buscando la forma de cumplir con el mínimo exigido.

Ahora mismo, con Internet, todo esto es imposible. Hay resúmenes de cualquier libro en decenas de páginas. Pero sobre todo la Wikipedia ofrece unas sinopsis excelentes. Y es algo que uno debe aprovechar. Por ejemplo, pensaba yo en la tetralogía de libros Crepúsculo. Un éxito extraordinario en ventas, tanto por las novelas como por las películas. La autora tiene mucho mérito y merece mi reconocimiento. Me interesa saber algo más sobre esos libros pero, ni por asomo, estoy dispuesto a leer alguno de ellos. Me leo entonces los resúmenes de la Wikipedia.

Los resúmenes de la Wikipedia son a veces extraordinarios. Recuerdo que una vez quise saber cómo había terminado un Gran Premio de Fórmula 1 y no quise consultar al periódico porque esas noticias son absurdas, todo gira en torno a Fernando Alonso y a veces ni te dan el resultado de la carrera. La narración de la carrera en el artículo de la Wikipedia era casi como la de una novela, creo que ha sido la que más he disfrutado de toda mi vida. Es una pena que no recuerde qué carrera era, pero era una pequeña obra de arte.

Con Crepúsculo iba a lo burdo. Quería un resumen sencillito, en castellano. Quise caldo, me dieron dos tazas.

Las novelas son una historia de amor con vampiros. Eso lo sabemos casi todos. Pero, ¿qué más pasa?

Al parecer trata sobre una chica de instituto americano, que no tiene amigos porque es nueva, pero al mismo tiempo es la más guapa y simpática y buena de todo el centro. Aparte tiene el rollo ese marginal que hace que cualquier lector se identifique con ella. Le gusta un chico que tiene mucho de misterioso.

Finalmente, uniendo todos sus indicios: fuerza sobrenatural, rapidez, el hecho de que no se exponían al sol. Bella saca la conclusión de que Edward es un vampiro.

Surge una historia de amor peligrosa porque el chico, aunque está enamorado de ella hasta las trancas, es un peligro y en cualquier momento podría morderla, pues la cabra tira para el monte. Esta tensión es la que mantiene toda la trama de novelas. Aparte del hecho de que toda la familia del chico, y muchas otras de la zona, son vampiros, y a nadie se le atraganta un buen cuello. En particular hay un familiar de Edward, el vampiro, que intenta ir a por ella. En torno a esa búsqueda gira toda la primera novela.

La segunda novela, Luna nueva, introduce a un nuevo personaje. Edward el vampiro se ha alejado, para no ponerla en riesgo. Y aparece otro chico, que también le gusta a la protagonista, Jacob. Ella acaba dándose cuenta de que es un hombre lobo. Y resulta que los hombres lobo son enemigos acérrimos de los vampiros. Personalmente este giro, aunque es perfecto para extender la trama indefinidamente y crear un triángulo amoroso, me parece lamentable.

En este caso la mala es una chica que trata de hacerle la vida imposible y directamente matarla. Los hombres lobo y los vampiros la van salvando alternativamente.

En la tercera novela, Eclipse, se plantea el triángulo. Los dos chicos luchan por el amor de la protagonista, que tiene el empalagoso nombre de Bella. Aparte de por ella, pelean por ser personajes sobrenaturales antagónicos y por las luchas de clanes al estilo Montescos y Capuletos.

Al llegar Edward a la casa de Bella huele un olor a vampiro desconocido. Tomando esas pistas y las muertes que han ocurrido alrededor de Forks, se dan cuenta de que Victoria ha creado un ejército de neófitos para atacar a los Cullen y así poder matar a Bella.

En la cuarta novela, Amanecer, los dos protagonistas, Edward el vampiro y Bella, se casan y ella queda embarazada.

Bella se da cuenta de que esta embarazada pero su embarazo no es como los otros. Ella esta embarazada de un «híbrido» mitad vampiro y mitad humano el cual la esta matando por dentro al consumir su sangre y su energía… Bella acaba cogiéndole cariño al bebé aunque toda su familia (excepto Rosalie que lo quiere para ella) desea acabar con él.

Toda la trama va en torno a los riesgos para Bella, y para la niña, que al final nace y es un primor y todo acaba de color de rosa. La niña se llama Reneesme por si había alguna duda al respecto. Y Bella se convierte en vampiro no por mordedura, que habría roto la tensión de toda la trama, sino como parte del proceso de su extraño embarazo.

Más sobre Google

He estado actualizando el artículo sobre «los que pudieron comprar a Google y fueron tan ciegos como para no hacerlo«. Una de las cosas más desesperantes de los blogs es dejar opiniones equivocadas o incompletas, a pesar de que pasado un tiempo se conoce mejor la realidad. Si se puede corregir, se debe mejorar.

Básicamente es incluir una referencia al libro que leí recientemente, In The Plex: How Google Thinks, Works, and Shapes Our Lives. Estamos en el año 2011 y un libro ofrece información mucho más veraz y válida que ninguna página de Internet, sobre Google, del que se ha dicho y escrito todo.

De ese libro, que a veces resulta muy servil, destacaría sobre todo el capítulo de «Google y China». Una narración sobre cómo fue el desembarco de Google en el complicado mercado chino y cómo fue su salida. No es un periodista que haya investigado por su cuenta. Ha estado hablando con todas las personas importantes que tuvieron algo que ver con esa operación de Google, sobre todo los dos fundadores.

Luego he tenido la oportunidad de leer algún extracto de artículo sobre la salida de Google de China, por supuestos expertos en el tema, y te das cuenta de que han leído parte del artículo de la Wikipedia y las notas de prensa de periódicos, lo que les da una visión tan superficial como desacertada sobre la realidad.

Quien esté interesado en ese capítulo, puede buscar el libro por muchos medios. Y no tengo problema en enviárselo por correo a quien me lo pida.

De la presencia de Google en China y su lucha feroz contra Baidu, el buscador chino, destaca el sorprendente hecho de que Baidu no es un clon de Google. La «genial» idea de crear un buscador basado en links no fue específica de Larry Page (y Sergey Brin siempre en segundo plano) sino que la tuvieron otras dos personas de forma independiente.

Robin Li, el fundador de Baidu, consiguió una patente en Estados Unidos en 1996, sobre RankDex, su sistema de valorar páginas de acuerdo a los enlaces. La primera versión de Google, muy verde, es de agosto de 1996. La patente indica que el desarrollo es muy anterior a la obtención de la misma.

Básicamente se puede decir que Google no inventó el sistema de enlaces, simplemente fue el que se hizo más famoso por él. Y si por el verdadero inventor del teléfono hay una lucha feroz, ¿Por que no reconocer sin más que fue Li quien inventó el PageRank, cuando hay todo tipo de pruebas al respecto?

Li tardó mucho tiempo en aplicar su invención a un producto comercial, y ahí se ve que fue el éxito de Google el que le empujaría a crear un buscador para China.

Cuando Google mostró sus primeras versiones de buscador chino, sus resultados eran claramente peores que los de Baidu. Además llama la atención que era especialmente torpe a la hora de mostrar información reciente.

De lo más interesante de la presencia de Google en China es ver cómo se comportaba la empresa en su papel de «segundones» y lo bien que se estaban adaptando, llegando a acercarse poco a poco al puesto de Baidu, pero sin nunca conseguirlo.

La forma en que Google abandonó el país fue exageradamente histriónica, tratando de ganar puntos y mejorar su imagen de «Don’t Be evil«, cuando era una decisión que ya estaba tomada.

Casi nadie, y el libro tampoco, se ha preocupado de narrar el drama de los ingenieros de Google en China, que se embarcaron en un proyecto complejísimo, y cuando estaban cercanos al éxito, fueron despedidos de la noche a la mañana por una decisión tomada desde Estados Unidos y de la que se enteraron por la prensa.

El libro en general es recomendable para los que quieran aprender de la historia de Internet. Te das cuenta de que mucho de lo que has leído de páginas supuestamente fiables es muy superficial. Internet cada vez es menos información y más plantar pepinos virtuales en una granja de Facebook.

El libro más caro del mundo

Hace unos días se supo que habían robado el Codex Calixtinus, un libro del siglo XII muy relacionado con el Camino de Santiago.

Qué duda cabe que es una pérdida de valor incalculable, pero los periódicos españoles, azuzados por los responsables de no haberlo cuidado, han llegado a enunciar que se trataba del libro más valioso del mundo.

Matemáticamente, tiene lógica. Un libro de valor incalculable, vale infinito. Y no hay nada más grande que infinito. Pero cierto es que, dentro de esas infinitudes, las hay mucho mayores y el dato que frívolamente se publica en la prensa es una exageración intolerable.

Si uno se atiene a transacciones, uno de los manucritos más valiosos que existen es el códice comprado por Bill Gates. El Codex Leicester, obra de Leonardo Da Vinci, que se compró en una subasta por 30.8 millones de dólares.

Ahora bien, si uno se limita al sentido común, ¿Cuál es el libro más valioso del mundo? De entre tanto libro de valor incalculable, ¿Cuál es el más incalculable de todos?

En mi opinión, ha de ser uno de los manuscritos más antiguos de la Biblia, el Codex Sinaiticus. Es un libro tan valioso, que se conserva en cuatro trozos, repartidos entre la British Library de Londres, el monasterio St. Catherine’s de Sinai, La biblioteca de la Universidad de Leipzig, y la Biblioteca Nacional Rusa.

Ahora bien, estamos hablando de los libros conocidos y que aún se conservan. Si tratamos de encontrar al libro más valioso que jamás ha existido, una mención de honor ha de hacerse a la obra del dramaturgo griego Esquilo.

A su muerte, aproximadamente en el año 456 antes de Cristo, la República de Atenas ordenó que se editara un volumen con su obra completa.

Dos siglos después, Ptolomeo III (282 – 222 a. C) rey de Egipto, encargó la mejora de la Biblioteca de Alejandría. Al catalogar los contenidos, los bibliotecarios se dieron cuenta de que había una notable laguna: Esquilo. Por una coincidencia inexplicable, no había ni una sola obra de tan importante autor.

Ptolomeo III mandó embajadores a Grecia, que descubrieron que sólo había una copia de la obra completa de Esquilo, copia guardada con celo en Atenas. Los embajadores negociaron que Atenas entregara en préstamo la obra única, para que se pudiera realizar una copia, que sería depositada en Alejandría.

Los griegos aceptaron el acuerdo, tras solicitar una fianza de quince talentos de plata, una cantidad indeterminable de dinero. Para estimarla, se ha de saber que el impuesto anual que tenía que pagar el Reino de Judea a Egipto era de veinte talentos y que esta cantidad les pareció tan excesiva que provocó el desafío de Onias II, que se negó a pagarlo, arriesgándose a la declaración de guerra.

Atenas era entonces una República de tamaño insignificante comparada con el reino de Egipto y aceptó el préstamo con fianza. Pero una vez el libro llegó a territorio egipcio, se ordenó que no sería devuelto jamás, quedando la única copia en la biblioteca de Alejandría. Además, el rey exigió que estuviera terminantemente prohibida su copia.

La pérdida del libro fue tan dolorosa para Atenas, que incluso estuvo pensando en declarar la guerra a Egipto – hubiera resultado en un suicidio peor que el de los 300. Al final, la fuerza se impuso a la razón y el libro permaneció durante siglos en Alejandría, con la prohibición siempre vigente. Personalidades de todo el mundo tuvieron que desplazarse a dicha ciudad sólo para poder leer la obra de Esquilo.

El libro pereció con la Biblioteca, en el siglo VII después de Cristo. Aunque con la calculadora, costaba 15 talentos de plata, que a 26 kilos el talento, son menos de 500.000 euros, ese era un libro de valor incalculable de verdad.

Fuente: Esquilo, perdido para siempre.
Relacionados: El cuadro más caro del mundo.

Libros digitales caros

En los comentarios del anterior artículo se ha establecido un debate clásico sobre los nuevos libros digitales. ¿Cómo es posible que no siempre sean mucho más baratos que los libros en papel?

Pueden darse muchas circunstancias para que esto sea así.

La primera es el coste del riesgo. Al lanzar un libro en formato digital sabes que un porcentaje de libros va a acabar pirateado. Ese coste de riesgo no lo asumes con los libros de papel. Así, si quieres vender libros digitales asumes un riesgo extra y esto sitúa al editor en la necesidad de repercutir ese riesgo en el precio. Es cierto que se amplía el mercado de consumidores, pero también lo es que para ciertos libros no merece la pena comprarlos ya que es trivial obtenerlos gratis. Hay un riesgo que los consumidores como nosotros no solemos querer valorar, porque no nos interesa creer que exista.

Otra posibilidad para que un libro digital cueste más son los costes de digitalización. Se suele decir que estos costes son cero pero esto no es verdad. Hay una serie de costes derivados de convertir un libro a otro formato. Para un nuevo lanzamiento el formato de papel será siempre más caro de producir que el digital, pero hay un cálculo un poco engañoso. Si produzco mil libros en papel y cien en digital (podría producir infinitos, casi al mismo precio), es posible que los costes generales de la edición en papel compensen más por los ingresos que los costes del formato digital. Esta matemática fallará cuando se vendan más libros digitales, pero los datos actuales, sobre todo fuera de Estados Unidos, apuntan a que se venden entre cien y mil veces más ejemplares en papel que en digital.

También el factor comodidad debe ser tenido en cuenta. Es como con los billetes de tren digitales, que nos imaginábamos que iban a ser siempre más baratos que los billetes físicos, por el ahorro en sueldo de taquilleros y de papel de impresoras. La realidad es que esos billetes son a veces hasta más caros porque el formato digital es mucho más cómodo y estamos dispuestos a pagar por esa comodidad. Pudiendo elegir el mismo libro en digital o en papel, compré en digital a pesar de ser más caro.

En el caso del libro que provoca esta polémica la edición en Kindle cuesta 13.39$ mientras que la edición en papel tan solo 7.67$ (más gastos de envío). Un dato que no conocéis es que el libro en papel se produjo en el año 2004 y el libro electrónico en septiembre de 2010. ¿Que vale más, un jamón caducado o una manzana fresca? El libro en papel ya ha tenido su tiempo de venta, ha pasado todo el periodo de promoción, la fase de venta por el efecto éxito, de recomendaciones a amigos. Ese libro se ha vendido lo que se tenía que vender – en papel. Algún lumbreras pensó que no sólo hay que publicar libros electrónicos de obras nuevas, que merece la pena editar aquellos que hayan funcionado hace pocos años en las librerías. Y este libro, The Devil in the White City, es uno de ellos. Editar un libro que sólo se pensó para el papel tiene por fuerza unos costes, aunque supongo que todos imaginamos que la editorial tiene una ordenador con una carpeta llena de libros en formato .doc (u otro formato libre) y que les mandan un email con el .doc al presidente de Amazon y ya está.

Con esta historia de fondo, creo que es de justicia entender que ese libro en papel no vale casi nada, es un trasto en el almacén de Amazon, mientras que el formato digital tiene por fuerza que tener un precio superior.

The Devil in the White City

Una lectura muy recomendable es la novela de Erik Larson: The Devil in the White City. Llegue a ella por el camino difícil: listando en Amazon libros que tuvieran valoraciones excelentes para determinadas temáticas. Por mucho que se afanen en decirnos lo contrario, los sistemas de recomendación informatizados siguen siendo penosos.

Pues bien, ese libro tiene un formato interesante. Trata dos historias totalmente independientes pero que ocurrieron en el mismo lugar y en la misma época. No trata de forzarlas para que sean una misma historia. Se narran en paralelo pero cada una va por su lado y no hay final sorprendente donde todo se une.

Las historias son muy interesantes y al mismo tiempo que sorprenden por lo poco conocidas.

Por un lado trata sobre «The Devil» en la figura de H.H. Holmes uno de los primeros asesinos en serie – según la imagen actual – y al tiempo uno de los más complejos y fascinantes que han existido, incluso incluyendo en esta categoría a todos los personas de ficción.

Por otro lado trata sobre «The White City», la Exposición Universal de Chicago en 1893. Habiendo vivido en la sombra de la famosa Exposición Universal de Sevilla de 1992, también sobre el mismo centenario del descubrimiento de América, y habiendo visitado la más reciente de todas las Exposiciones Universales, el conocer cómo eran estas exhibiciones en su época dorada y cuando tenían algún sentido me ha gustado mucho.

Estaréis de acuerdo conmigo en que la mezcla es realmente extraña. Un libro que trata al mismo tiempo sobre un asesino en serie y una Exposición Universal. Cada una de las historias es muy interesante por separado. Pero Erik Larson consigue un trabajo muy logrado y mucho más interesante en la narrativa simultánea, mezclando un capítulo del asesino con otro sobre la Exposición, narrando los hechos cronológicamente.

El libro ha tenido mucho éxito en Estados Unidos, incluso un actor muy conocido ha comprado los derechos para el cine, especialmente pensando en la trama del asesino en serie H.H. Holmes. Aunque la verdad es que sobre este enigmático criminal hay varios libros mucho más extensos y concentrados exclusivamente en su vida.

Os recomiendo que compréis el libro sin saber mucho más. Si lo compráis en papel está a un precio tirado, 7 dólares. Lo compré en su versión para Kindle. Comprar un libro digital comienza a convertirse en todo un hecho noticioso.

Última oportunidad. Lo siguiente, es ir contando todos los secretos del libro. Puedes dejar de leer, ahora.
Sigue leyendo The Devil in the White City

Qué leer

Uno de mis propósitos de año nuevo fue tan modesto como asequible: durante el 2010 las novelas que leyera tendrían que ser todas de autores españoles – que no escritores en castellano – y bastante recientes, idealmente del siglo XXI pero aceptando obras de mediados y finales del XX. El objetivo era cubrir una vergonzosa laguna de mi conocimiento.

Empecé la andadura con Antonio Muñoz Molina del que escogí Beltenebros. Un buen libro, un gran escritor. Los escritores americanos suelen ser muy talentosos, en los españoles se ve más trabajo y esfuerzo recogido.

Salvo una excepción tan involuntaria como afortunada, he sido capaz de ceñirme a mi propósito inicial. Mi mayor sorpresa ha sido Francisco Umbral, del que siempre había oído maravillas pero nunca había sabido por qué – ya lo sé.

Sería una pena que me dejara un gran libro en el camino. Apelo al buen gusto de la mayoría de vosotros para que me recomendéis libros que cumplan estas restricciones. Además tienen que ser buenos de forma más o menos incontestable, no demasiado experimentales o para gustos. Gracias.

Kindle. Opinión tras nueve meses de uso

A principio de año escribí una reseña sobre mi casi recién estrenado Kindle. Ahora que llevo nueve meses usándolo creo que la puedo complementar con información complementaria que puede resultar interesante. Normalmente es mejor reseñar algo cuando se conoce muy bien, pero claro está, después de llevar varios meses usando un aparato se pierde la ilusión del principio y las ganas de hablar de él.

  • Materiales del Kindle
  • Al principio tuve mis dudas por la endeblez del Kindle, pensaba que los botones podían llegar a romperse con el uso. Tras nueve meses los veo que no se han deteriorado lo más mínimo y me dan más confianza.
    También tuve mis reparos para llevármelo a sitios donde los libros sufren, como las playas o piscinas. Pero pasado un tiempo me llevé el Kindle y sin mayores problemas. Eso sí, el libro de papel tiene la insuperable ventaja de su sistema antirrobo, mientras que el Kindle es un aparato muy susceptible de ser sustraído.
    La funda del Kindle hay que comprarla. Es algo que no admite discusión posible. Debería venir de serie pero no es así. De hecho, con el paso del tiempo, se ha encarecido. No es del todo descabellado pensar que Amazon gane más dinero (beneficio, no ganar al estilo de Dell Outlet) con las ventas de fundas del Kindle que con el propio aparato. Y es que el Kindle tiene precio muy ajustado mientras que la funda es un robo a mano armada por unos pocos centímetros de plástico símil piel.

  • Comparación con el libro de papel
  • Perdida la novedad, no resulta tan terrible tener que volver a leer libros convencionales. Excepción hecha con los enormes libros de encuadernación pesada, más pensados para lucir bien en las estanterías que para ser objetos de uso.
    Por circunstancias varias, entre las que destaca el hecho de que no todos los libros existen en Kindle, una tercera parte de los libros que he leído este año los he leído en papel.

    El papel es mucho mejor que el Kindle en libros técnicos, en libros en castellano de cierta actualidad (porque sencillamente no existe la versión digital) y en libros que tienen bastantes años y no han sido éxitos de ventas.

    Ahora se da una circunstancia bastante inusual y es que hay libros que solo existen en papel pero también otros que solo se pueden leer en Kindle (libros fuera de impresión o pasados de moda). Por ejemplo en la Casa del Libro y la Fnac de Madrid no hay ni una sola novela de Francisco Umbral. Pero se pueden conseguir varias en formato digital por los métodos habituales.

    Esto sería un buen motivo para criticar las políticas de las editoriales que no digitalizan su catálogo y están perdiendo el pulso tecnológico. La realidad es que antes de comprar un libro virtual en cualquier tienda lo primero que hago es buscar si existe una versión pirateada. Si la hay, ni pensar en pagar por ella. Así que si las editoriales se pusieran a escanear sus libros antiguos – que inevitablemente acabarían en las redes de intercambio gratuito – lo único que acelerarían sería su caída. El futuro de las editoriales con los libros electrónicos de por medio no es sencillo, aunque muchos seguro que tienen recetas infalibles para dar homilías que atraigan enlaces.

  • Catálogo de libros digitales
  • Amazon está superando cualquier atisbo de crisis con una mano izquierda admirable. Aunque se supone que se ha conseguido piratear su sistema anticopia de libros, y que hace meses de esto, no por ello hay un reguero de libros pirateados. Supongo que parte del problema está en que para piratear un libro y liberarlo al resto de usuarios primero algún pardillo tiene que comprarlo. Y aunque este pirateo se realizará para libros muy populares, como los de Stieg Larsson, la inmensa mayoría está librándose de la quema.

    Amazon está escaneando o consiguiendo que se escaneen libros de hace pocos años. Hace unos días quise comprar un libro del 2003 y me indicaban que estaría disponible a finales de mes. El libro en papel ya vendió lo que tenía que vender pero están preparados para volcar parte del catálogo en digital. Eso está sucediendo ya y gracias a ello van a conseguir por lo menos vender un libro más que si no lo hicieran.

    En Internet hay muchos libros pirateados, sobre todo novelas en castellano. Hay versiones en PDF y en formato Word (más adecuadas para usarlas en el Kindle, conversión de por medio). No sé qué tendremos los hispanohablantes que nos hace tan proclives al pirateo.

    La mayoría de los libros que he leído han sido por la patilla. Hasta ahora sólo he pagado por tres libros en Amazon, hay que tener en cuenta que algunos de los libros que leo son muy extensos y me llevan más de un mes. De dos de los libros que he leído ya he escrito varias veces en la página: Gary Taubes y su polémico Good Calories, Bad Calories, Country Driving de Peter Hessler. Ambos son excelentes libros.

    Mi proporción, hasta el momento, es de cuatro libros gratis por cada libro que pago. En mi descargo decir que la mayoría de los libros por los que no he pagado no existen en versión de pago en la tienda Kindle. En mi cargo, que para los que he comprado primero busqué una versión gratuita, sin éxito.

  • Kindle e Internet.
  • A principios del verano Amazon permitió que desde los Kindle internacionales se pudiera usar internet «sin limitaciones», es decir, que se pusiera navegar y consultar cualquier página web. Esta noticia hace que el Kindle gane aún más enteros y sea una compra aún mejor. El Kindle pasa a ser un dispositivo que permite usar un internet muy rudimentario en cualquier parte del mundo sin tener que pagar nada por él. Esto es muy útil para quienes necesiten consultar y responder a su correo desde viajes al extranjero. El correo electrónico de Google funciona bajo mínimos y a velocidad de tortuga pero funciona.

    Personalmente no uso apenas el Internet del Kindle porque es desesperante su lentitud y lo penosamente que se ven las páginas en él. Sólo lo uso para consultas muy puntuales y cuando no tengo nada que leer.

    Indicar que si se tiene activada la conexión wireless del Kindle estando en el metro de Madrid, donde la conectividad va y viene constantemente, la batería se esfuma en cuestión de un par de horas. Se supone que la batería del Kindle dura una semana si se deja la conexión activa pero en el metro estos vaivenes son letales y casi se percibir en tiempo real como el indicador de batería va bajando, hasta el agotamiento.

    Las conexiones a la Wikipedia, una gran ventaja que percibía al principio, apenas si me han resultado útiles. He hecho unas pocas, pero cada vez menos. Muchas facetas de los productos tecnológicos nos parecen muy buenas antes de usarlas, incluso decisivas para determinar la compra, y luego con el tiempo vemos que no sirven de nada. Esta es una de ellas.

  • Kindle, siempre mejorando.
  • Lo mejor sin lugar a dudas del Kindle es que es un aparato que compré en diciembre y que ahora es mejor que cuando lo compré. Gracias a las actualizaciones automáticas del software, las versiones del Kindle van incluyendo mejoras continuas que se hacen notar:

    • El bug que tenía al realizar subrayados ya no vuelve a dar. Ni me acuerdo de la última vez que se colgó el Kindle.
    • Me han puesto Internet sin limitaciones sin que haya tenido que pagar nada ni comprar nada.
    • La lectura de ficheros PDF, una de las mayores desventajas que encontré al principio, ha mejorado muchísimo. Simplemente ya no tiene ninguno de los defectos que tenía anteriormente. Leer en PDF pasa a ser perfectamente posible, aunque no la mejor de las opciones.
    • Han incluido pequeñas mejoras que hacen la lectura mucho más agradable. La opción de resaltar párrafos subrayados por otros lectores es interesante aunque fomenta el borreguismo. Casi ninguna de las selecciones de otros me han parecido acertadas.
  • Cosas que no he usado
  • Aunque hablaba al principio de usar las suscripciones temporales gratuitas a periódicos la verdad es que es algo que ni he intentado hacer. No veo al Kindle como un aparato para leer periódicos. El periódico de toda la vida se ha leído en el trabajo. Por eso por más que se desvelen los periódicos en preparar ediciones para ipad, la triste realidad es que la inmensa mayoría de los lectores están viendo su portada desde una navegador con la ventana redimensionada y el ratón posicionado en el botón de minimizar.

    La opción de «lectura de libros por voz» no la he usado ni una sola vez, aparte de para la prueba inicial. Es algo que creo que es medio inútil.

    No he puesto mp3 ni nada para escuchar música con el Kindle. El Kindle es para leer y lo acabas sintiendo, todo lo que no sea leer libros acaba siendo desplazado y descartado.

  • Comprar o no comprar
  • Viendo el ritmo de libros que se encuentran en la red y la brusca bajada de precios de los dispositivos de Amazon, que además ahora se venden con Wifi, ya no me cabe la menor duda: hay que comprarse uno. Si lees muy poco, económicamente no será rentable. Pero aún así es una compra recomendable.

    Por 178 euros, más o menos, se puede comprar un Kindle Wifi (sin la conexión a Internet perpetua) + su funda + envío a España + gastos de aranceles e impuestos.
    La necesidad de comprar un Kindle o no es debatible pero no asi la compra de lectores alternativos. El resto de lectores electrónicos no le llegan ni a la suela de los zapatos al Kindle en estética, precio, calidad y funcionalidad. La única ventaja de algunos lectores que se venden en superficies comerciales es que tiene las teclas escritas en castellano. Pero es triste que por cuatro teclas se llegue a comprar uno de esos ratoneros productos.

Lo peor de las guias de viajes

A lo largo de mi vida me he tropezado con tantas guías de viajes, ya sea de destinos que he visitado como de lugares que al final no pudieron ser, que creo poder hablar sobre ellas con algo de conocimiento.

Qué duda cabe que aún hoy en día con la existencia de Internet su utilidad sigue siendo manifiesta. Y es que los portales sobre turismo, ya sean colaborativos o mediante supuestas redes sociales, son bastante lamentables, salvo Tripadvisor en las valoraciones de hoteles.

Pero las guías hay veces que te hacen desear la muerte a fuego lento de los editores. Pues igual que ayudan en muchas situaciones, en otras te echan una mano al cuello. Algunos de los peores vicios que les he encontrado son los siguientes:

  • El lugar inexistente
  • Un problema cada vez menos común pero no exento de riesgo es cuando una guía de viajes te recomienda un sitio ¡Que ya no existe! Cuando de lo que te habla es de un hotel y tienes pensado plantarte allí sin reserva, el daño que puede hacerte esa pequeña omisión es tremendo.

    Esto sucede sobre todo porque muchas guías se actualizan sólo en algunos apartados. Puedes ver que la guía está actualizada a 2010 pero una lectura detallada te lleva a observar que sólo un porcentaje muy pequeño del libro está actualizado a esa fecha. Hay auténticas zonas tenebrosas que se copian tal cual edición tras edición. Si vas con una guía anticuada sabes lo que puedes encontrate, pero si se supone que es más moderna te expones a toparte de bruces con uno de esos lugares que no existen.

    También es negativo cuando hay lugares que existen y que no te indican. Esto es especialmente molesto en lo que a estaciones de metro se refiere pues a veces te dan rutas para ir a un sitio o puntos de referencia que están totalmente obsoletos. Puede haber una parada de metro que se llame Museo de la Ciencia pero la guía te dice que para ir al museo de la Ciencia lo mejor es el autobús.

  • La valoración vacía de contenido
  • En una guía hay que resumir toda una ciudad, o incluso un país entero, en pocos párrafos. Esto obliga a ser muy concretos en lo que se dice, no se puede escribir palabrería de relleno. Un fallo que pone de los nervios es cuando se da una lista de sitios recomendados y de uno de ellos se da un juicio vago, sin llegar a precisar si es bueno o regular. Si se muestran restaurantes de una ciudad: indicar los mejores, los que siendo baratos sean buenos y punto. No se puede incluir un sitio que diga «La ubicación es bastante buena, salvo cuando haga mucho sol. Pero la comida y el servicio son muy mejorables.» Se supone que has visitado 100 restaurantes y te has quedado con los 5 ó 10 mejores. No necesito que me pongas ni uno sólo de los malos.

  • El rollo guay
  • Sobre todo en la guía Lonely Planet, pero también en muchas otras, se trata de identificar al lector con un tipo humano que normalmente no coincide con el ciudadano medio. No entiendo por qué se asocia con una persona independiente, ecologista, solidaria, deportista y gay. Luego viajas y te encuentras a los de siempre: familias con niños, tripones, alcoholizables, fiesteros, incultos y desenfadados. Vamos, gente promedio.

    Cuando se mencionan idioteces como lo de las emisiones de CO2 en un libro de viajes, la autocensura se echa en falta. Luego la guía te muestra una serie de planes genéricos y otros adaptados a esos tipos humanos tan urbanos y modernos. Pero muchos de esos planes no te sirven para nada, ni a ti ni a nadie porque las personas que leen la guía suelen ser como he dicho antes de lo más normal. Y como antes te encuentras con un tomaco tremendo, molesto de llevar porque a alguien se le ocurrió incluir un apartado en cada pueblo que se llama «turismo solidario».

    Si un destino es «de turismo sexual» y otro un «paraíso de las compras piratas» o un tercero famoso por sus tatuajes no importa si a ti no te gustan los tatuajes o eres célibe o no te causa rechazo el pirateo. Tienes la obligación de contar lo que la gente espera oír, censurando sólo lo que sea claramente ilegal. Pero hablar de unas islas donde todo el mundo encuentra pareja pero no mencionar esos sitios por cuestiones personales del editor es un tanto ridículo.

  • La guía al peso
  • Se nota que en las guías de viaje se ha entrado en una tendencia irracional en la que el libro más grueso es el mejor. Y esto provoca que se rellenen las guías con más y más información, normalmente inútil. Algunas incluso tienen tipografías inusitadamente grandes para que el libro ocupe muchas páginas. La sección de «notas» del final donde hay varias páginas en blanco creo que no para de crecer, cualquier día te la entregan con un cuaderno de canutillo adosado.

    Sucede un poco como con las cuchillas de afeitar, que ni el fabricante ni el usuario quieren ver crecer esa loca espiral de más y más cuchillas pero la situación se ha asentado y no hay quien rompa el equilibrio. Uno tiene tendencia a descartar libros muy breves y las editoriales rellenan que da gusto.

    La realidad es que la guía suele ir siempre en la mochila o el bolso y si pesa y abulta es una gran molestia. Una guía de viajes que fuera como un cuaderno con anillas, en la que puedas sacar las páginas correspondientes al sitio que vas a visitar podría arrasar. El problema es que también sería mucho más fácil de escanear y de piratear o compartir por Internet.

  • El viajero cutre
  • Especialmente la guía Lonely Planet destaca por su idea, que llevan hasta lo patológico, de ahorrar lo más posible. Pero también otras siguen esta tendencia de mostrar opciones siempre muy baratas. Que pueden tener algún sentido en ciudades caras, como Moscú u Oslo. Pero que pierden todo sentido en destinos como Egipto o Vietnam.

    Resulta hilarante, si no fuera porque no te ofrecen alternativa posible, cuando te narran el desplazamiento para ir desde A a B empleando tres autobuses locales de horarios impredecibles cuando en la cuarta parte del tiempo y por sólo el doble de dinero, y aún una cantidad irrisoria, puedes desplazarte en taxi. O cuando te recomiendan lugares locales donde dormir muy baratos pero que no tienen baño, ni siquiera compartido.

    Creo que falta un poco de sentido común en ese tipo de sugerencias. Entender que si en España uno puede permitirse un cuatro estrellas y en Egipto, por un poco menos se va a uno de cinco, pues que no hay ni que mencionar los lugares de tres estrellas.

    También hay un error equivalente cuando se muestran opciones «de lujo» en que se muestran, a veces sin mayor investigación, los lugares más caros dentro de un destino barato. Cuando el lugar de destino es de muy bajo poder adquisitivo los sitios elegantes, que uno puede permitirse, no se seleccionan sino que se muestran por orden de precio. Y las mismas descripciones no dan apenas detalles del lugar, sólo que es caro o más caro que el otro.

  • Los mapas
  • Los mapas que muestran las guías suelen ser pésimos.

  • Cada sitio tiene su encanto
  • Quizás el peor defecto de todos es el que indica Miguel en los comentarios: cuando todo se pinta de color de rosa pero no se entra en valoraciones, en dar preferencias. España está llena de ciudades interesantes pero si sólo tienes un día, entonces visita Madrid. Y si vas a ver dos ciudades, Madrid y Barcelona. Y para tres incluye Sevilla. Pero no, las guías dan un montón de atractivos de cada ciudad y te toca a ti decidir qué es lo que te conviene. Y constantemente hay que seleccionar y descartar lugares por falta de tiempo.

    En eso las guías de Lonely Planet han avanzado un poco pues sugieren visitas para itinerarios de dos o tres días. Pero aunque se atreven a sugerir lugares donde comer y dormir no he visto ni una sola guía que valore los atractivos de las atracciones, que se atreva a dar un 8 a la Sagrada Familia y un 7,5 al Parque Güell. Los dos son excelentes, tu verás el que ves.

  • La recomendación de restaurantes
  • Un problema común que encuentro es que las sugerencias de sitios donde comer o tomar una copa no siempre tienen lógica con la vida normal de un turista, de agenda especialmente apretada. Cientos de veces uno visita un museo, un parque o una iglesia y sale de allí a la hora de la comida. Luego mira los posibles sitios donde ir a comer que te dice la guía y no hay ninguno cerca. Al final uno acaba escogiendo al azar y sólo usa las recomendaciones de dónde comer en lugares muy pequeños o cuando se quiere dar uno un capricho y planifica la visita al restaurante como una excursión más.

    Este problema tampoco está resuelto con las páginas de Internet que te dan listados extensos de restaurantes próximos pero sin valorar o sin descartar. Te toca leer opiniones como un loco e intentar decidir.

Seguro que vosotros tenéis algo más de que quejaros. Podéis hacerlo en los comentarios.