La simultánea

La idea de dar una partida simultánea de ajedrez (simultánea, para mayor brevedad) en el colegio de mi sobrino no fue, desde luego mía. Sus padres insistían, y aunque me negué en varias ocasiones, acabé cediendo. Sabía que lo hacían por presumir. En un mundo en que cualquier niño normal tiene todos los juguetes de la televisión, y en un tiempo en que esforzarse para conseguir algo está hasta mal visto, la única forma de mostrar que se es más que los demás es mediante muestras de estatus, tan taimadas como sea posible.

Mi idea de ser el tío austero que en lugar de avasallar con regalos lo hace con enseñanzas, había fracaso hacía años. Realmente no creo que fuera una idea, sino más un deseo. Con el tiempo, abandoné toda esperanza hasta de que mi nombre fuera recordado. La simultánea era una buena oportunidad de hacer algo bueno por mi sobrino de una vez por todas.

Se suponía que estaría todo organizado y yo sólo tendría que jugar contra algunos niños. Perder un par de horas de trabajo, poco más. Sin embargo me acabé complicando un poco mediando para que el colegio consiguiera los tableros de ajedrez de la Federación. Pero he de reconocer que la dirección del colegio era bastante competente.

Para los hombres que no tenemos hijos, el mundo de los niños es un territorio totalmente vedado. A priori somos violadores y pederastas. Estuve saliendo unos meses con una chica que tenía una hija. Cuando la niña quería invitar a alguna amiga suya, tenía que pedir permiso a los padres, y la habitual respuesta era la negativa. Al fin y al cabo, no me conocían lo suficiente, y no podían dejar a su hija con un desconocido.

No era algo que me importara lo más mínimo, pero siempre me hacía sonreír conseguir una nueva negativa. El proceso era complejo y protocolario. La niña quería que su amiga viniera a algún sitio. Se lo preguntaba a la madre y ésta a mi. Tras conseguir el primer aprobado, la cuestión era elevada a la familia de la amiga.

La amiguita hablaba con su madre, que teóricamente lo consultaba con el padre. Luego llegaba la madre y explicaba que por ella no era problema, pero no así por el padre, que era algo desconfiado. La moción no pasaba la segunda cámara y la amiguita se quedaba llorando, mientras que nosotros nos podíamos marchar con un problema menos del que ocuparnos.

La situación era aún peor para el padre de la niña. Cuando era él quien tenía a su hija, ninguna de sus amigas iba tan siquiera a su casa. Un hombre solo, aunque sea un buen padre, siempre es peligroso.

Supongo que si se hubiera cumplido la ley al 100%, tendría que haber solicitado algún tipo de documento policial para dar la simultánea en el colegio. Nunca se sabe si alguien está, o ha estado en el registro de delincuentes sexuales. Pero me imagino que con lo complicado que resultó conseguir todos los tableros de ajedrez, la dirección no prestó mucha atención.

Así, llegué el día indicado y me encontré que la biblioteca estaba totalmente preparada. Las sillas, las mesas, el espacio para pasar, sólo hacía falta poner las piezas, sentar a los niños, y empezar a jugar. Me presentaron a la plana mayor del colegio, directores, jefe de estudios, la responsable de la biblioteca. La escuela estaba llena de mujeres. Dos tercios del profesorado en España son mujeres y un 95% de los estudiantes de magisterio son también mujeres. Una forma más de opresión por parte de los hombres, que por el contrario se aglomeran en los consejos de dirección de empresas del IBEX35.

Cuando llegaron los niños, me sorprendió su comportamiento ejemplar. Nunca olvidaré una simultánea que di en mi barrio, hacía décadas. Muchos de los niños eran de familias desestructuradas y tenían el típico comportamiento agresivo e incontrolado de los hijos de delincuentes, que tan bien retratan en The Wire. Casi ninguno fue capaz de terminar las partidas sin lanzar las piezas o directamente pelear con los compañeros de mesa. Aquello acabó mal.

Pero en el colegio de mi sobrino, todos los niños tenían unos modales británicos. Los profesores preguntaron quiénes querían jugar. Se apuntaron unos cuantos, suficientes como para llenar las mesas y que quedaran algunos a la espera. Luego llegaría otra clase más, lo que aumentaría la cola de espera. Mi sobrino y sus compañeros aparecían en ese segundo turno. La directora me explicó que entregarían tres premios a los mejores jugadores, aquellos que yo seleccionara.

Tras explicar el proceso de la simultánea a los niños, comenzaron las partidas. Para mi sorpresa, uno de los chicos, tan desorientado como los demás, desató la tormenta perfecta, hizo las dos peores jugadas posibles y se dejó el jaque mate del loco. Como no conozco a los niños de ahora, me guié por los criterios pandilleros, de mis tiempos de escolar. Para salvar de semejante ridículo a ese chico, le expliqué que perdía y que pusiera rápida y discretamente las piezas de nuevo, para empezar otra partida.

Estaba claro que en esa tanda de chicos no había ni uno solo que tuviera la más mínima idea. Vencerles a todos era trivial, mi única preocupación era cómo elegir a los tres ganadores de las medallas. Conforme los niños iban perdiendo, se iban marchando y sentando otros. Quizás uno había empezado muy mal, pero luego demostraba unas habilidades defensivas bastante dignas. En una partida de ajedrez, no juega mejor el que aguanta más tiempo, sino el que supone un desafío mayor.

Ya casi había terminado con todos los chicos de la primera ronda y elegí a uno de ellos un tanto por descarte. No era el tuerto en el país de los ciegos, era el ciego con mejores gafas de sol. Como curiosidad, el chico del mate del loco, que había tenido una segunda oportunidad, fue uno de los que más tiempo estuvo jugando. Lo cual no quiere decir que fuera de los mejores, ni mucho menos.

Llegaban los chicos del segundo turno y me quedaba la duda, ¿Entregar un segundo premio entre estos, o guardarlo para los siguientes? Había una chica que jugaba tan mal como los demás, pero que al menos mostró una cualidad que no tuvo ningún otro, ni de ese turno ni del siguiente: tener un par de huevos. Mientras todos los chicos se dedicaban a mover las piezas casi al azar, esa chica tuvo la osadía de plantar un par de amenazas. Triviales, pero intentos de hacer daño al fin y al cabo.

Ninguno de los niños sabía algo más que mover las piezas, así que a través de su forma de jugar, trasmitían un poco de su personalidad. Estaban los nerviosos, que se comportaban como si estuviesen ante una celebridad. Había otros que pensaban muchísimo, sin conseguir nada de tan aparente esfuerzo. Otros se dedicaban a dar consejos a los tableros de los lados, para luego jugar cualquier cosa en su partida. Muchos niños optan, por instinto, por jugar posiciones simétricas, casi siempre empezando con los peones de las esquinas (la peor estrategia posible). Pero algunos sorprendían con ideas relativamente potables. Sólo la chica mencionada antes intentó algún tipo de agresión y por ello se ganó todo mi respeto. Traté de recordarla como posible candidata a premio, pero en cuanto perdió, se marchó sin que pudiera indicársela a la directora del colegio.

Luego llegaron los niños mayores, entre los que estaba mi sobrino. Eran todos igual de malos, incluido él, que sin embargo sí había tenido alguna lección mía en el pasado. Su juego fue nefasto, lo cual me evitó cualquier atisbo de duda sobre si darle un premio a él o no. Uno de sus compañeros sabía jugar aperturas, lo cual fue toda una sorpresa, pero tras unas pocas jugadas, una vez se acabó lo que sabía de memoria, se desmoronó como un castillo de naipes.

Poco a poco se fueron marchando todos los niños. Me quedaban dos premios por repartir y sólo uno de ellos estaba claro. La simultánea comenzó con 15 niños, e iba moviéndome de tablero en tablero, para volver al inicial tras haber jugado en los otros 14. Conforme se iban eliminado tableros, mi vuelta era cada vez más pequeña, hasta que llega el momento mágico, muy fotogénico, en que el simultaneador se enfrenta a un único niño. Se acabó el pasear por la sala. Se toma una silla, y pasa a ser un encuentro de verdad, uno contra uno.

De pequeño fui ese niño que se quedó en la rueda final de la simultánea. Jugaba contra un tipo con aspecto de profesor de colegio de curas. Era una competición que organizaba El Corte Inglés. Al comenzar las partidas, el maestro sabía que yo era el hueso a roer y dedicó el tiempo suficiente a reflexionar contra mi como para llegar a ese final con una posición ganada. Me molestó mucho perder esa partida y lo tome como un aliciente para que no volviera a ocurrir en el futuro. Pocos años después, ganaría a ese maestro – que no era maestro de ajedrez, sino profesor de universidad – en una partida de torneo. Y también acabaría probando la satisfacción de estar del otro lado en esa misma competición del Corte Inglés, siendo ahora yo uno de los simultaneadores.

Así, en esta simultánea del colegio de mi sobrino, sólo quedaba un chico. Estaba totalmente perdido, con una pieza de menos, pero le permití disfrutar de la experiencia. Él sería uno de los ganadores de los tres premios, y el tercer premio acabaría en manos del chico que al menos sabía jugar las aperturas. Por instinto, me hubiera gustado más habérselo concedido a la chica, pero había desaparecido y estaba claro que mostró más actitud que capacidad de jugar bien.

Tras liquidar al último chico, que pudo presentar la imagen de último superviviente a todos sus compañeros, tuve una conversación de café con la directora. Era una profesora de raza, no sé si tenía tres o cuatro hijos. Disfrutaba con su trabajo y había demostrado una total competencia en la organización.

Le expliqué que para mi había sido un alivio que mi sobrino jugara tan mal, pues ni de lejos había aspirado a alguno de los premios. No le expliqué lo de la chica que se quedó sin medalla, porque con tanto niño, ya ni recordaba si era rubia o morena y mi criterio de selección podía parecer un poco irracional – que lo era. La directora me comentó que el chico que llegó hasta el final, el único ganador incuestionable de una de las medallas, era el hijo del subdirector. Por ser su hijo, y para evitar suspicacias, nunca podía ganar nada en el colegio. Era uno de los mejore estudiantes, pero estaba vetado de todas las competiciones escolares. El premio al experimento de ciencia, que había ganado mi sobrino y que se entregaría en la misma gala, quizás tuvo que haber sido para el hijo del subdirector, que vivía en una continua frustración. Tuvo que venir una persona de fuera, aparentemente imparcial, para que ese pobre genio tuviera su primer reconocimiento público.

Mis libros recomendados

A lo largo de los años he recomendado unos cuantos libros, casi todos en la misma categoría de ‘Libros‘. Como he mencionado a veces, solo suelo mencionar lo que me ha gustado mucho, ni hago resúmenes de todo lo que he leído ni tan siquiera de todo lo que me ha gustado.

No obstante, no estaría de más tener un resumen con mis principales recomendaciones, como referencia y para aquellos que no quieran pasar el suplicio de tener que leer artículos antiguos. Voy a evitar un ranking de peor a mejor, o por categorías. Deliberadamente la lista será tan caótica como sea posible: un decálogo de doce puntos.

La lista es tan personal que no se parece a ningún ranking de los mejores libros que hayáis visto jamás.


Trampa 22, de Joseph Heller.
Año de publicación: 1961.
Temática: Humor.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: En su momento me pareció super divertido, algo que rara vez se consigue en una novela americana. Es muy entretenido e ingenioso. Además tiene mensaje anti belicista, lo cual siempre es un factor progresista a tener en cuenta.
Es un libro sencillo: sólo tienes que leer los dos primeros capítulos y el resto del libro es todo igual. Si te encanta de salida bien, si no, no te va a gustar más conforme evolucione la trama.


Ishmael, de Daniel Quinn.
Año de publicación: 1992.
Temática: Novela filosófica.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro:

Aunque admite numerosas críticas se trata de una obra extraordinaria por lo pulido del material, la originalidad de principio a fin – tanto de la temática como de la forma de desarrollarla – y sobre todo porque es un libro que se atreve a entrar donde otros se limitan a merodear.


Ensayos, de Michel de Montaigne.
Año de publicación: 1533.
Temática: Es como un blog personal, pero del siglo XVI, filosofía, vida privada y ética expresada en términos sencillos.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo (la parte final).
Qué hace especial a ese libro: Es el libro que me llevaría a una isla desierta. Se puede leer una y otra vez, de principio a fin o por capítulos salteados. Tiene la profundidad de un libro clásico, el ingenio de un superdotado con la frescura de un aficionado. El estilo recuerda mucho al de Cervantes en El Quijote. El contenido de los Ensayos de Montaigne me parece mucho más profundo y ameno, pero claro, es que El Quijote, solo por la estructura de la novela, ya es insuperable. Montaigne es el típico genio que deliberadamente trata de pasar desapercibido, y aún así, no lo consigue.
El lema de este blog está extraído de los Ensayos.


Manual del Aventurero, de Rüdiger Nehberg.
Año de publicación: 1984.
Temática: Manual de supervivencia.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Es uno de los primeros libros de supervivencia que se publicaron. Tiene un cierto encanto retro. Ahora que la supervivencia está tan de moda, este libro la trata de una forma totalmente diferente: menos tecnológica y preparacionista y más centrada en los problemas a que te puedes enfrentar en la naturaleza y cómo resolverlos sin apenas recursos. Es muy divertido y tiene algunas frases míticas.
Es un libro de mi generación, popular hace muchísimos años pero ahora totalmente superado por otros autores con más medios, no obstante este libro tiene la magia del que escribe sobre algo de lo que no se había escrito antes, basándose en experiencias propias, sin apenas bibliografía.


Padre rico, padre pobre, de Robert T. Kiyosaki
Año de publicación: 1997.
Temática: Autoayuda, temática económica.
Qué hace especial a ese libro: Los libros de autoayuda suelen ser infames, te hacen sentir bien mientras los lees, como si estuvieras experimentando los beneficios que prometen, pero al terminarlos, te sientes vacío y no se produce ninguno de los cambios prometidos. En ese sentido, este libro quizás no sea muy diferente. Para mi sin embargo, por haberlo leído en un momento específico de mi vida, y en una situación económica determinada, me sirvió para aclarar conceptos que estaban en mi cabeza pero a los que no había conseguido dar forma. Gracias a ese libro me he salvado de ser una víctima más de la burbuja inmobiliaria – lo cual no deja de ser curioso teniendo en cuenta que el libro sugiere las inversiones inmobiliarias como el camino hacia la riqueza.

Lo que me quedó grabado de este libro es que la lectura generalizada de cómo debe gestionar uno su economía – y por extensión su vida – no solo es equivocada, sino que resulta en la mayoría de los casos nociva. En muchas ocasiones lo que es bueno para el bien común, no lo es para ti. Por ejemplo, que te hagas emprendedor, des de alta una empresa, alquiles un local, contrates a empleados, compres mobiliario, y publicidad, para luego perderlo todo una vez la empresa quiebre (lo cual sucede en más de las tres cuartas partes de los casos), es muy bueno para la sociedad, que se habrá quedado con gran parte de todo tu dinero, pues los impuestos se cobran primero, y podrá construir escuelas y hospitales con tu dinero. Pero algo me dice que no es bueno para ti.


Ficciones, de Jorge Luis Borges.
Año de publicación: 1944.
Temática: Cuentos.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo.
Qué hace especial a ese libro: Algunos de los relatos de Borges son quizás las únicas obras de arte hechas por el hombre que son absolutamente perfectas. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius es un relato tan fascinante, original y complejo, que parece escrito por alguien de otro planeta. Al terminarlo, sientes como si estuvieras drogado. Toda la ciencia ficción de los siglos XX y XXI está en eterna deuda con el camino que abrió Borges.
Nota: La poesía de Borges es un mundo totalmente diferente al de sus relatos, tiene un público devoto pero yo no figuro entre ellos.


Vidas Paralelas, de Plutarco
Año de publicación: 117.
Temática: Biografía.
Artículo sobre el libro, este por ejemplo.
Qué hace especial a ese libro: Las biografías de Plutarco son quizás el libro más influyente de la Historia, sólo después de la Biblia. Shakespeare lo copió (y mejoró) hasta la nausea. Gran parte del interés por la antigua Grecia y Roma se sostiene en lo contado por Plutarco y es una referencia histórica fundamental. Sus libros son los pilares sobre los que se ha construido todo después.
A veces son aburridos, a veces intrascendentes. Están plagados de datos erróneos, a veces deliberadamente inventados, pero en muchas ocasiones mostrando que los antiguos tenían un muy interesante concepto de la realidad que incluía sucesos fantásticos.

En el mundo actual, que ensalza a personajes como Steve Jobs o Elon Musk, es muy saludable leer la vida de Julio César para poner cada cosa en su sitio y darse cuenta de cómo la gente de hace 20 siglos estaba hecha de otra pasta. Con los años, y tantas películas de viajes en el tiempo, he llegado a la teoría de que si hoy Julio César viajara al siglo XXI, se adaptaría hasta el punto de convertirse en una persona notable. Mientras que si Steve Jobs viajara al siglo I a.C., posiblemente moriría en menos de 24 horas.

Las historias de Grecia y Roma, contadas de primera mano, muestran un mundo brutal y trastornado pero también con una energía y vida que hacen de nuestro tiempo una época aburrida. ¿El mayor espectáculo del siglo XXI? Quizás las películas de “El señor de los Anillos” en un cine con 3D. ¿En la Antigua Roma? En el 46 a.C, en el circo Romano, con un aforo similar al del Santiago Bernabeu, mostrar una jirafa, que era un animal jamás visto por los romanos. Sólo traer la jirafa desde África habría costado tanto como construir el Santiago Bernabeu hoy en día. Y a pesar de ello Julio César permitió que fuera destrozada por los leones en una batalla perdida, como muestra de máximo poder: me puedo permitir traer al animal más fascinante del mundo y aún así matarla en unos minutos. Y que esa solo fuera una parte del espectáculo, lleno de combates, muerte y sorpresas.


Corrección, de Thomas Bernhard.
Año de publicación: 1975.
Temática: Novela.
Qué hace especial a ese libro: Es un a priori libro aridísimo. No sólo tiene un único capítulo, sino que sólo está compuesto de un párrafo y en la primera página sólo hay un punto y seguido. El libro no tiene ni un sólo punto y aparte. Lo que podría tratarse de un experimento estilístico de un autor pretencioso, en el caso de Bernhard se trata de su estructura mental. Considerando que el libro está escrito en alemán, donde los verbos no se mencionan hasta el final de las frases, los españoles debemos sentirnos agraciados.

Pero como digo, es un libro árido sólo en apariencia. La continua repetición, las frases larguísimas, recuerdan mucho a la forma obsesiva en que a veces pensamos. Si se conecta con la forma de escribir del autor, su estilo resulta hipnótico y adictivo. En la novela no pasa nada: te introduce en la trastornada visión del mundo del protagonista, y sus obsesiones enfermizas. La desquiciada primera frase, de más de 300 palabras – y que no lo es más que las siguientes – te muestra que no estás ante un libro habitual. Personalmente me he leído casi todos sus libros y algunos, como este, más de una vez.

Bernhard es un autor que provoca asco o admiración. Y nada en medio. Algunos me maldeciréis por la sugerencia, otros me ofreceréis la mano de vuestra primogénita por el consejo.


Trópico de Capricornio, de Henry Miller.
Año de publicación: 1938.
Temática: Novela.
Artículo sobre el libro, el nombre del blog es un homenaje a este libro.
Qué hace especial a ese libro: Puede decirse que es mi libro favorito, lo he leído más de siete veces, aunque la última hace más de 10 años. El libro es una secuela del más famoso, Trópico de Cáncer, libro prohibido por su alto contenido sexual durante muchos años. Objetivamente es un libro que no tiene nada especial, no pasará a la Historia, no ha tenido nunca mucho éxito. Pero con el tiempo, el libro ha pasado a ser una parte importante de mi.

Para mi es contradictorio decir que es mi libro favorito y, al mismo tiempo, no creo que lo disfrutara volviéndolo a leer – cosa que no diría, por ejemplo de El Quijote o los Ensayos de Montaigne. Eso sí, lo he leído tantas veces que he conseguido saltar la barrera de mi pésima memoria y tenerlo siempre presente.


Empresas Y Tribulaciones De Maqroll El Gaviero, de Álvaro Mutis.
Año de publicación: 1993.
Temática: Novela.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Al contrario que “Trópico de Capricornio”, que podría decirse que es una novela para post adolescentes que tratan de entender un mundo lleno de contradicciones, siempre mirando hacia adelante, las novelas sobre Maqroll tienen un aire de “libro para viejos” que hacen una reflexión sobre lo vivido. Sus libros están llenos de nostalgia, serenidad y búsqueda de la magia en un mundo del que uno ya está irrecuperablemente desengañado.


Early Retirement Extreme, de Jacob Lund Fisker.
Año de publicación: 2010.
Temática: Autoayuda financiera.
Artículo sobre el libro.
Qué hace especial a ese libro: Aunque el libro se supone que es una guía para conseguir jubilarse antes de los 40-50 años, en realidad es un libro que aborda la cultura financiera desde un punto de vista inusual. Si bien el libro antes señalado de “Padre Rico, Padre Pobre”, trata de ilustrarnos en el camino hacia el enriquecimiento, este realiza una aproximación más modesta, hacia la subsistencia con pocos medios. El primero podría ser un libro “de derechas” y este uno “de izquierdas” pero liberado de las obsesiones progresistas.

El libro trata de orientar sobre cómo podemos simplificar nuestra vida para ser más felices. Cómo muchos de los costes necesarios para ser felices son en realidad puro consumismo (el coche nuevo, la casa grande, el Netflix, comer en el restaurante Michelin). El autor se hace grande eligiendo su propio camino mental, alejado de sectarismos. No busca un mundo más primitivo, ni propone cambios que sólo funcionan si los toma la sociedad en su conjunto. Te da una serie de ideas para que tengas una vida más sencilla y para que pongas el foco en lo realmente interesante. Podría decirse que es como una economía con buena relación calidad/precio.

Personalmente creo que si adoptamos un modo de vida de persona acomodada en los años 70, podemos ser felices, aún teniendo ingresos de pobre del siglo XXI. En aquella época la gente tenía casa propia, pero no dos cuartos de baño, hidromasaje, trastero y plaza de garaje. Tenían coche pero no uno que aparca solo y que no emite gases contaminantes. La gente comía fuera, pero no a diario.


Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez.
Año de publicación: 1981.
Temática: Novela.
Qué hace especial a ese libro: Es un libro recomendado hasta la nausea, del mismo modo que Cien años de soledad, del mismo autor. Este es mucho más intenso y maduro, en apenas 100 páginas crea una historia, cuyo desenlace está ya desvelado hasta en el título, pero que crea una sensación de intriga continua.

Si bien muchos de los libros arriba mencionados pueden ser controvertidos, amados por algunos y odiados por otros, García Márquez es como un Ángel de Victoria Secret: puedes adorarlo o envidiarlo, pero nada más.

Petróleo en Noruega

De todos es conocido que Noruega es uno de los países más ricos del mundo porque tiene unas enormes reservas de petróleo que, además, administra sabiamente con mentalidad de pobre.

Lo que no es tan conocida es la cronología de cómo se descubrió ese petróleo.

Noruega y Suecia fueron, de 1814 a 1905 una unión de dos países, que entre otras denominaciones tuvo la de United Kingdoms (Reinos Unidos, que no Reino Unido). La unión, que en realidad fue una especie de OPA hostil por parte de Suecia, se había producido de una forma bastante trapera.

Noruega, al comienzo del siglo XIX, era un territorio danés. Dinamarca no se planteaba tomar partido en las Guerras Napoleónicas, pero los ingleses, por si acaso se les pasaba por la cabeza, les atacaron para mermar su flota. Los daneses, como buenos nórdicos, se enfadaron, dijeron que aquello estaba mal. Pero no hicieron nada…hasta que los ingleses les volvieron a atacar. No les quedó más remedio que unirse a las tropas francesas.

Suecia aprovechó el rio revuelto para atacar a Noruega, pero no lo hizo con mucha pericia. Además, se encontró con que Rusia, envuelta en el conflicto, decidió invadir Finlandia, contra lo que poco pudieron hacer los suecos.

Así, al terminar las guerras, Dinamarca, como perdedor, se quedó sin Noruega. Suecia, como derrotado en su guerra particular contra Rusia, se quedó sin Finlandia. Pero como ganador parcial, se sentó a exigir Noruega como compensación. Un extraño intercambio de estampitas en el que Noruega no fue un mero convidado de piedra, pues pasó de ser un territorio danés a un casi igual de Suecia, en una coalición similar a la que ahora une – de momento – a Escocia con Inglaterra.

Estos Reinos Unidos tuvieron unas diferencias en 1905, diferencias que Suecia decidió solucionar proponiendo un referéndum a la Independencia de Noruega, en una historia que recuerda bastante a la del Brexit británico. Quizás no fuera una total sorpresa, pero los noruegos votaron masivamente por la disolución de la Únión, el 99,95% de la gente votó a favor de la independencia (¡Sólo 184 personas votaron en contra!). Un resultado de referéndum más propio de la reelección en una dictadura africana.

¿Por qué contar estas batallitas de la independencia de Noruega? En parte para mostrar que Noruega no deja de ser un país que aún huele a recién pintado. En parte para mostrar que nunca se les ha tenido en serio en los Acuerdos Internacionales.

Pero volvamos al petróleo. El petróleo era conocido desde tiempos inmemoriales, pero no se le consideró un producto valiosísimo hasta mediado el siglo XIX, siendo ya un objetivo buscando en algunas de las conquistas durante las Guerras Mundiales.

Las reservas de Arabia Saudí, las más grandes y conocidas del mundo, no se encontrarían hasta 1938. Puede decirse que gran parte del petróleo estaba por descubrir.

La cronología del petróleo en Noruega es extrañísima.

En 1959 se encuentra un enorme depósito de gas natural en Groningen, Holanda. Hasta entonces se pensaba que en el Mar del Norte no había nada de nada. De ahí nacería la monstruosa (por tamaño) Shell, la empresa más grande del mundo por capitalización bursátil en 2013.

Visto que podía haber más gas en el Mar del Norte, de inmediato se ofrece una empresa a Noruega, para explorar una zona de sus fondos marinos. Los nórdicos tienen dos ideas geniales de inmediato: la primera, que no es bueno que toda la extracción de tu petróleo caiga en las manos de una única empresa – y además, extranjera. Así, en 1963 proclaman una ley que especifica que los recursos en el territorio noruego pertenecen exclusivamente al gobierno (bueno, lo típico de la época, al Rey) y que además sólo el gobierno puede emitir licencias de explotación.

La segunda idea genial que tuvieron desde el gobierno de Oslo, era que había que poner orden en definir cuáles eran sus aguas territoriales. Hasta entonces, las aguas territoriales sólo habían servido para pescar bacalaos. Basta mirar el mapa para darse cuenta de que el vértice inferior de Noruega, está bastante pegado a Dinamarca, pero incluso no muy distante de Inglaterra.

En 1965 se firma un acuerdo que define exactamente dónde están las aguas territoriales de cada país, especialmente entre Dinamarca y Noruega. El trazado, según las páginas oficiales noruegas “estuvo bastado en el principio de equidistancia“. Aunque en el mapa, no se ven las líneas tan rectas como ellos afirman. Pero como se trataba de los noruegos, al igual que con el referéndum de 1905, nadie los tomó muy en serio, o pensaron que pudieran ir con algún tipo de suspicacia.

El caso es que una vez estuvo todo el papeleo firmado, comenzaron las prospecciones en busca de petróleo o gas.
Marzo de 1965: se firma el acuerdo que establece las aguas territoriales al milímetro.
Abril de 1965: se concede la primera licencia para la prospección.
Verano de 1966: se hace la primera perforación.
Navidad de 1967: se descubre el yacimiento Ekofisk, uno de los más grandes del mundo por aquel entonces.

Y sí, todos hemos oído hablar del petróleo noruego pero, ¿Habéis pensado alguna vez dónde está Ekofisk, el origen de la riqueza noruega?

Pues sí, resulta que está justo en la zona que podía haber peleado con uñas y dientes Dinamarca, o hasta el Reino Unido, de haber sabido que era tan valiosa.

Para colmo de recochineo, apenas 4 años después, Dinamarca se encuentra con la crisis del petróleo de 1973, que les convertiría en uno de los mayores perjudicados. Eso sí, en lugar de dedicarse a llorar o publicar chorradas en Facebook, los daneses hicieron lo que mejor saben hacer: mirar hacia adelante y empezaron a prepararse para un mundo con poco petróleo para ellos. De aquellos barros estas bicicletas por todas partes que ahora disfrutan y su apuesta hasta la supremacía mundial en energía eólica.

Mucho tiempo después Noruega encontraría petróleo por muchas otras partes, más al norte y sin ningún tipo de discusión, con reservas que no parecen tener fin. Ahora se encuentra con problemas similares a los del inicio: delimitar sus fronteras en el Ártico, con vecinos no tan amigables. Dinamarca encontró petróleo, no en tanta cantidad pero sí suficiente para ser un país auto sostenible durante muchos años.

Y lo mejor de todo, los noruegos salieron de la Navidad de 1967 no solo ricos sino que además, su imagen internacional de buenazos sigue totalmente intacta.

Rabo

“Rabo” es una palabra de uso muy común en el español de España, pero su definición es, inesperadamente, bastante compleja.

La Real Academia corta por lo sano y la define como un sinónimo de “cola”.

Extremidad de la columna vertebral de algunos animales.

Sin embargo para cualquier persona que tenga el español como idioma nativo, está claro que hay “rabo de toro” pero no “cola de toro” o que los peces no tienen rabo. Un perro puede tener cola pero es más lógico decir rabo, mientras que un caballo tiene cola y no rabo.

El diccionario Maria Moliner entra en una acotación más precisa, pero aún insuficiente.

Cola.
1. f. Prolongación de la columna vertebral, que forma en los animales un apéndice en la parte posterior del cuerpo.
2. f. Grupo de plumas largas que tienen las aves al final del cuerpo.

Rabo.
1. m. Cola de los animales terrestres (no de las aves ni peces); particularmente, si está desprovista de pelos largos.

Así, si queréis probar el nivel de castellano de una persona extranjera, podéis usar esta sencilla palabra como referencia. Es casi imposible que no confunda el término correcto en la mayoría de los casos.

Fuente: https://forum.wordreference.com/threads/p%C3%A1jaro-%C2%BFrabo-o-cola.394924/?hl=es

Problemas de España

cis

Con motivo de la presentación del último ‘Barómetro del CIS’ (Centro de Investigaciones Sociológicas) me dio por buscar el estudio completo en su página web. En televisión siempre se filtran las secciones más importantes, las respuestas más votadas, pero leyendo los datos de Noviembre 2016, es interesante revisar un poco las secciones que nunca aparecen en televisión.

Al margen de las preguntas sobre intención de voto se hacen dos, sobre los problemas de la gente:

¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?
¿Y cuál es el problema que a Ud., personalmente, le afecta más? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?

La imagen de más arriba muestra los porcentajes de algunos aspectos interesantes que puntúan muy bajo. Nada de la corrupción, el paro, los políticos, la Sanidad, que siempre están en los primeros lugares.

Tres aspectos que están continuamente en los medios de comunicación, como son ‘Los refugiados’, ‘La violencia contra la mujer’ o ‘Los desahucios’, apenas son mencionados por la gente. La violencia contra la mujer en particular, se considera como un problema mucho más importante para España (1,1%) que para las personas en particular (0,2%). Con números tan pequeños, parece que son diferencias de décimas, pero estamos hablando de que es un problema más de 5 veces más grave para España, que para las personas en particular.

He destacado esos tres problemas en particular porque están continuamente en los medios de comunicación, dando la impresión de que no sucede otra cosa. A pesar de la continua exposición mediática, a la hora de la verdad, la gente entiende que los verdaderos problemas, son otros. Incluso con el enorme desgaste psicológico que supone oír una y otra vez las mismas opiniones, no se consigue lavar el cerebro de la gente y hacerles pensar que son lo único en que deben pensar.

Totalmente ignorado en el estudio, aparece un interesante epígrafe: ‘Falta de inversión en industrias e I+D’ (con un 0,7% y 0,3% de respuestas), frente a un 72,9% de gente que considera que su problema es ‘El paro’. Posiblemente el anterior sea el mayor problema de España, pues es estructural. Con una sólida industria agro-alimentaria y turística, el gran cáncer económico de España es no tener suficiente industria ‘de verdad’. Los polígonos industriales de muchas ciudades dan pena, con empresas que se limitan a solicitar productos por Internet (a industrias reales) y distribuirlos por España.

Mientras no tengamos industria real, dependeremos del turismo – y la construcción que está relacionada con éste – que son sectores cíclicos que se mueven por burbujas. La gente que vive de profesiones en burbujas no puede tener una vida de verdadera clase media, moviéndose entre la más absoluta miseria en los años malos, y la ostentación de los nuevos ricos en los buenos.

La deriva de Tripadvisor

El excelente libro ‘Founders at Work: Stories of Startups’ Early Days‘ tiene un capítulo en el que narra el origen de Tripadvisor como empresa. Se convirtieron en el producto que ahora todos conocemos porque tanto la idea inicial, como las variaciones que intentaron, se mostraron fallidas.

Then we hired people to read every single travel article we could find on the Net, and classify that article into our database, and write a one-line summary. It’s a fairly significant effort, and people that we talked to said, “You’re nuts. You’ll never finish.”

TripAdvisor antiguo

Casi sin quererlo, Tripadvisor se quedaría con el negocio mundial de las opiniones sobre hoteles, un pastel en el que nadie se fijó pero que con el tiempo se mostraría como uno de los más valiosos de toda la red.

Sin embargo, la guinda del pastel eran las opiniones de restaurantes. Uno de los negocios online más divertidos de crear, a diferencia de otros productos con menos glamour como las tiendas de productos de segunda mano o páginas de gestión para negocios. Al tratarse de un sector tan atractivo, decenas de empresas han volcado muchos recursos en conseguir hacerse con el control de las opiniones de restaurantes, durante años. Yelp, Google (robando contenido a otras páginas), Facebook han sido alguno de los principales competidores de Tripadvisor. En España 11870.com tenía un producto muy digno, pero parece atrapado en el tiempo, con el mismo contenido y diseño que hace 6 años.

En cierto modo Tripadvisor también consiguió triunfar en tan complicado sector. Mucha gente consulta sus rankings o busca en la aplicación restaurantes cerca de acuerdo a sus sugerencias. Sin embargo, cuando se consiguieron relajar y empezaron a pensar en monetizar su éxito, se dieron cuenta de que a pesar de ser uno de los sectores más populares de internet, es muy complicado ganar dinero con él.

Las ideas que se les ocurren giran en torno a realizar reservas desde su página, con algún tipo de descuento. Si el dinero pasa por su cuenta corriente antes que por la del restaurante, pueden llevarse un buen pellizco, algo que Airbnb ha explotado hasta las últimas consecuencias de una forma deleznable.

Pero ir a un restaurante no es como reservar un hotel. A veces es una decisión impulsiva, de pocos minutos antes. Y los márgenes son pequeños. Para un restaurante, admitirlos como intermediarios puede ser una complicación innecesaria, además con el problema de que esos clientes darán menos beneficio que los normales.

Esto no deja de ser una opinión vista desde fuera, pero veo ese negocio como un subconjunto del de los cupones de descuento – tipo Groupon – lo cual es lamentable: crear un negocio bastante grande y duro para luego darte cuenta de que tu único modelo de negocio viable es una fracción del de otro sector mucho más sencillo.

Por eso se nota que Tripadvisor ha intentado pivotar para conseguir más y más vías de ingresos, de una forma bastante poco agraciada en muchos casos. Ahora insisten en que te registres en su página para poder paginar y leer más opiniones(pero es un requisito falso, porque si insistes, te acaban dejando pasar página sin registrarte, lo cual te deja un amargo sabor de boca). También desesperan por conseguir que instales su aplicación móvil, con la que al menos tienen un seguimiento intensivo de tus movimientos por la ciudad. Pero no queda claro cómo van a conseguir ganar algo más de dinero con eso. Cierto es que cualquier negocio podría vivir muy bien con una fracción del tráfico o las acciones de usuarios en Tripadvisor. Pero una página tan grande que consume tantos recursos espera algo más que unos cuantos cheques gordos de Adsense a final de mes.

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En resumen, me llama la atención que un sector tan importante del Internet no sea rentable de forma clara, aún hoy en día. Eso debe servir como una alerta a emprendedores conservadores: millones de visitas diarias, usuarios registrados y usuarios de móvil, pero unos ingresos muy moderados. En la gráfica de más arriba puede verse también cómo los ingresos fuera de la parte de hoteles son mucho más bajos, pero además son dinero más difícil de ganar (se ingresa la tercera parte que con los hoteles, pero el beneficio real es una sexta parte que con los hoteles).

Revisando esas cifras en perspectiva, podría darse que haya un restaurante del mundo que gane más dinero que todo Tripadvisor, que gestiona casi todo el tráfico de Internet sobre restaurantes. Una paradójica regresión sobre la nueva economía.

Una deriva natural, muy al estilo de Google, consiste en manipular el ranking de resultados. ¿Quieres ser el #1 de Nueva York, multiplicando tus clientela hasta diez veces más? Paga.

Los restaurantes que admiten reserva a través de Tripadvisor aparecen en los resultados, arriba del todo, entre los más populares. En ciudades de tamaño medio, la “manipulación” es muy obvia.

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El listado de arriba es para Málaga (600.000 habitantes), simplemente los mejores. Incluye dos restaurantes que han pagado por salir ahí y uno que, el mismo Tripadvisor, cataloga como el #28, en el segundo lugar.

Con el tiempo, al igual que ha ido haciendo Google, los resultados de pago irán siendo menos claros y más abundantes. Es una deriva natural en un negocio que tiene que ganar dinero.

Aunque toda esta disertación se me ha ido de las manos un poco. Pues yo venía a hablar de otra cosa totalmente distinta. Puesto que Tripadvisor se ha apoderado del sector más peleado pero donde más opiniones se generan, ahora se encuentra con la responsabilidad y el problema de cómo ordenar los resultados.

El ranking tiene que tener en cuenta mil factores: no solo las notas, sino también el precio, la frecuencia de las opiniones y la nacionalidad de los que las escriben. En el pasado era imposible comparar restaurantes por la escasez de valoraciones. Ahora surge un problema totalmente distinto: es casi más difícil hacerlo cuando todos tienen cientos de opiniones. Por supuesto que los gurús dirán que con la inteligencia artificial que está a la vuelta de la esquina esto cada vez será más fácil pero tengo serias dudas al respecto.

Cuando miro el ranking de mi ciudad, simplemente me veo perdido: ignorando los lugares patrocinados, hay un montón de restaurantes que no conozco pero que tampoco quiero conocer. Málaga es una ciudad grande pero manejable, no da pie a que haya joyas que nadie conoce. Revisando sus listados me doy cuenta de las carencias que encuentro en Tripadvisor cuando viajo a otras ciudades.

Un problema mayor es el de las valoraciones: los restaurantes más baratos suelen tener mejores valoraciones. Pueden darte pan algo manido, raciones congeladas, productos del supermercado abiertos y puestos en un plato: el nivel de exigencia es mínimo y uno se siente contento a poco que no acabe con una gastroenteritis.

Los restaurantes caros suelen obtener algunas opiniones vengativas con el ánimo de hacer daño. Diverxo, El famosísimo tres estrellas Michelin de Madrid, tiene un 2.5% de valoraciones como ‘pésimo’. Estamos hablando de un restaurante en que hay que reservar con meses de antelación y también pagando por dicha reserva. O visto de otra forma, sólo el 71% de los que lo visitan, lo consideran ‘excelente’. En ambos casos – y se trata de un restaurante que no he visitado – me parecen cifras muy pobres. Puede decirse que ese caso es extremo y que la nueva cocina ‘no llena el estómago’, pero cifras similares pueden verse en restaurantes de alto nivel. A mayores expectativas, mayor nivel de exigencia y más facilidad para obtener un voto de venganza.

El sueño de todo cliente es encontrar un sitio relativamente barato, no muy lleno y con altísima calidad. Son esos los restaurantes que suelen arrasar en las métricas de Tripadvisor. Esto, sin embargo, sólo se puede producir cuando el lugar es relativamente poco conocido. Es cuestión de tiempo que se produzca una deriva: o bien estará siempre lleno, o bien los precios subirán o bajará la calidad.

El ranking se vuelve loco: tiene que intentar distinguir a los elegantes, descubrir a las estrellas emergentes y no sobrevalorar a los baratos que arrasan. Sería fácil si incluyeran filtros extra en sus búsquedas. Pero no pueden hacerlo, porque impactaría a cualquiera de sus modelos de negocio. Y es que con el tiempo, cuando se es grande, para ganar dinero hay que empezar a empeorar el contenido que se ofrece. Google sabe cómo obtener los mejores resultados a tu búsqueda, pero se ve obligado a enterrarlos entre sus cada vez menos claros resultados de publicidad.

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Lo que veis ahí son resultados delante del ordenador, bajando una pantalla entera hasta encontrar algo que no sea publicidad (y casi al final de la segunda pantalla). En móvil, los resultados estarán simplemente demasiado abajo.

Otro factor importante a la hora de valorar el ranking de restaurantes son la nacionalidad de los que opinan sobre ellos. Si voy a Pekín, me encontraré con rankings totalmente diferentes dependiendo de si soy chino, inglés o español. Tripadvisor da preferencia a aquellos negocios que tengan opiniones que el cliente pueda leer. Es una decisión razonable pero que falla en el extranjero: muchos de los restaurantes más auténticos son aquellos que no tienen carta en inglés – no te digo ya en español. Es más, muchos de los mejores restaurantes ni siquiera tienen carta, y se especializan en una sola cosa.

La necesidad de tratarme como un hombre de entre 30-50 años de España, con un móvil android y unos ingresos estimados superiores a 20.000 euros anuales – los típicos datos que consiguen a través de analizar y compartir mis comportamientos de uso de internet, les hace sugerirme restaurantes de la misma forma robotizada y simplificada. Todos conocemos el patrón medio del turista español en el extranjero: lagartos sin cabeza, obsesivos visitantes de museos que racanean en comida como si no hubiera mañana.

En Tripadvisor se forma un círculo vicioso: en el extranjero me sugieren restaurantes que han visitado otros españoles. Los cuales, en su mayoría, serán restaurantes con carta en inglés – ¡O incluso en español! Y un restaurante así, enfocado hacia los turistas, no siempre es un sitio de calidad. Pero de nuevo no hay forma de filtrar dichas opiniones. No puedes buscar sitios populares pero donde no vayan españoles.

Para terminar, esta no trata de ser una opinión negativa sobre Tripadvisor. Ni una sugerencia de cuñado sobre lo que deberían hacer para mejorar. Ni mucho menos una recomendación de modelo de negocio para hacerle la competencia, en un sector que ya está cerrado. Lo que he intentado contar es lo complicado de dicho mercado, tanto desde el punto de vista de obtener un beneficio como el de ofrecer un servicio adecuado. Y lo peculiar del Internet de hoy en día. La opción de buscar restaurantes decentes que estén cerca, cuando estás viajando en el extranjero, no tiene precio. Pero es al mismo tiempo casi imposible dar buenas sugerencias, o mucho mejores, que hace ya 10 años.

Economía de barrio

economia

La desquiciada economía española en la imagen de mi barrio. En apenas 20 metros cuadrados, hay:

3 panaderías
3 peluquerías
4 bares
5 fruterías

Y no hay prácticamente nada más.
Competencia feroz y destructiva.
Negocios muy primitivos y sin apenas inversión inicial, pero que si funcionan sólo pueden ser de subsistencia.

La crisis, en retrospectiva

Afortunadamente en 2016 se acabó la crisis económica española. Bueno, quizás se acabó antes, pero no fue hasta 2016 en que se dejó de hablar de que la crisis seguía estando ahí.

A pesar de haber sido una experiencia devastadora para muchas personas, y haber comprometido las opciones de futuro de casi toda una generación, resulta sobrecogedor ver como la mayoría de la gente no ha aprendido nada de ella.

Con el tiempo se ha ido simplificando la explicación de la crisis y por qué sucedió hasta niveles de Pocoyó. ‘La crisis fue culpa de los bancos y la corrupción de los políticos’ es la opinión de una inmensa mayoría de la población española.

Es cierto que gran parte de la responsabilidad de la crisis la tienen bancos y políticos. Pero reducir los culpables a estos dos simples grupos, o apurando aún más, al Partido Popular como representante de los políticos y a Bankia – o hasta tan solo Rodrigo Rato – es un ejercicio de infantilismo.

Allá en la época dorada de los blogs, había unos cuantos contando los riesgos a los que se enfrentaba España, inmensa en una enorme burbuja inmobiliaria. Mientras sonaba la orquesta, nadie hacía nada al respecto. Todo el mundo era próspero y se decía aquello de “la cosa va p’arriba”, que era una forma de entender que se soñaba con un mundo de perpetua prosperidad.

Muchos acabarían viendo como el sueño se convirtió en pesadilla. Familias enteras arruinadas, que pasaban de la bonanza y la vida acomodada a un mundo de precariedad y vergüenza. Ahora bien, todas esas personas ya han olvidado a todos los culpables de su situación. No es de extrañar que dentro de unos años, cuando la situación se repita, vuelvan a tropezar con las mismas piedras. Ellos o sus hijos, asesorados por sus consejos.

No voy a decir aquí “quienes son los verdaderos culpables”. Hay muchos. Los políticos y su intervención en los bancos, tienen el puesto de honor. Pero me parece muy injusto cómo tantos otros actores se han marchado de la fiesta sin pagar las consumiciones.

Quizás el mayor responsable de la crisis que ha salido de rositas ha sido el mundo de los medios de comunicación. Eran ellos los que jamás publicaban una noticia negativa de un banco o de un directivo importante. Dependientes de la publicidad que estos pagaban, durante los años previos a la crisis siempre hubo una total falta de periodismo crítico.

Era responsabilidad de los medios de comunicación el alertar sobre los riesgos de lo que estaba a punto de suceder. Si lo hubieran hecho adecuadamente, muchas personas no habrían pedido ese crédito justo en la cima de la burbuja, o no se hubiera inflado un 10% más el precio de la vivienda o no se hubiera comprado ese tentador Porsche Cayenne. Del mismo modo, los políticos y los banqueros se hubieran cortado un poco en su forma de actuar, tan a cara descubierta. El Cuarto Poder también miró para otro lado durante la crisis.

Resultaba patético ver cómo había que informarse en medios alternativos, como preparacionistas o conspiracionistas. Nunca una noticia alertando de riesgos, peligros. Para colmo de males, luego los medios de comunicación han hecho caja con programas y personajes que explicaban la crisis de forma sencilla, a toro pasado. Al Rojo Vivo, de la Sexta, ha sido un referente, trayendo la economía al Prime Time de las televisiones. Aunque este programa ha hecho cosas muy buenas, ¿Por qué no surgió cuando se le necesitaba de verdad, cuando todo iba bien? Luego también es penoso ver cómo han ganado mucho dinero durante la crisis economistas y personajes que no tenían ni idea de lo que estaba a punto de ocurrir, pero se mostraron muy expertos en contar la realidad y sus causas con meses de retraso. Los periodistas económicos, de notables culpables, a figuras ensalzadas y libres de toda culpa.

Los políticos son muy responsables de lo que ocurrió. Y resulta triste ver como ninguno ha sufrido consecuencias por ello, salvo aquellos que han robado descaradamente y se les ha descubierto con multitud de pruebas. Cuando se empezaba a hablar de nueva política, con los partidos de Podemos y Ciudadanos, se mostró una gran verdad: todos los políticos que estaban antes de la crisis, siguieron en sus cargos durante y después de la crisis. Un puesto de gran responsabilidad que, sin embargo, no tiene ninguna. Pase lo que pase, ellos seguirán como el dinosaurio de Monterroso.

Ahora bien, ¿Por qué seguían esos políticos ahí? Porque la gente los votaba. Recuerdo como si fuera ayer la campaña electoral de las Elecciones Generales del 2008, ganadas por el Partido Socialista. Tras haber gobernado los cuatro años anteriores – de bonanza económica – se centraron en negar la existencia de síntomas de declive económico. En medio de una situación insostenible, en que cada indicador era peor que el anterior, se atrevieron a negarlos y lo mejor de todo fue…que la gente les votó.

Mentir salía gratis y dar malas noticias, como hizo el Partido Popular en la campaña del 2008, restaba votos. Del mismo modo, en regiones con futuros escándalos de corrupción, como Andalucía o Valencia, todo iba bien. Se renovaban mayorías una tras otra. A la gente le gustaba la campechanía de los dirigentes públicos, que vivían en una perpetua euforia del 3%. Nadie votaba a los políticos de la oposición, con aspecto de aguafiestas y amargados.

Puede decirse que la gente les votaba porque aún no sabían que eran corruptos. Lo cual es cierto solo en parte. Cierto es que los periodistas no se atrevían a decir nada sobre ellos hasta que estuviera reconfirmado cien veces. Todo el mundo sospechaba la existencia de tejemanejes. Pero como hemos podido ver en las Elecciones de 2016, la corrupción es uno de los mayores problemas para los españoles pero no es uno de los factores más decisivos a la hora de elegir el voto.

Así, nos guste o no, hemos votado de forma irresponsable una y otra vez. Y lo seguiremos haciendo.

Luego basta con mirar a cualquier colectivo damnificado por la crisis para encontrar su parte de culpabilidad. Los afectados por el escándalo de las preferentes de Bankia por ejemplo. Se ha incidido en el caso de personas mayores que no sabían escribir, gente que no podía ni tan siquiera ver, que habían perdido ‘los ahorros de toda una vida’.

Sin embargo, en España nadie ahorraba. Una gran parte de esas personas mayores tenían ese dinero como parte de una venta de vivienda. Muchas de estas inocentes personas, estafadas por los bancos, habían sido los que se habían lucrado enormemente durante la bonanza de la burbuja inmobiliaria. El paradigma de compraventa era una pareja joven, sin hijos pero con planes de tenerlos, que compraba sobre plano. Y luego, ya a un nivel más modesto, que compraba un piso o local comercial a reformar a una persona mayor.

Uno de los aspectos más dramáticos previos a la crisis era ver cómo se producía una transferencia de riqueza de la gente joven – en muchos casos riqueza futura o riqueza que jamás alcanzarían – hacia las personas mayores. Durante los años posteriores hemos podido ver cómo se revertía este proceso. El abuelo con una modesta pensión acogiendo a sus hijos desahuciados o ayudándoles a llegar a fin de mes.

Con una población cada vez más envejecida, los mayores y sus pensiones son intocables, mientras los jóvenes tienen que elegir la forma en que se evaden de la realidad donde no tienen cabida: pagar con impuestos las pensiones de varios jubilados, o ser tratados como escoria una y otra vez (puteros, ni-nis, obsesionados con los videojuegos). Antes de la crisis había un problema generacional muy grande. Sigue habiéndolo y se sigue mirando para otro lado. Esta es una especie de burbuja que nos arrasará lentamente. Habrá una generación que prácticamente sólo pague impuestos para pagar las pensiones de sus mayores, mientras que cuando les llegue su jubilación, no percibirán casi nada.

Pero no fue la crisis una cuestión de jóvenes o mayores. Todos estábamos inmersos en una locura colectiva, la sociedad entera estaba enferma y no se empezaron a ver valores humanos hasta que estalló la crisis. La solidaridad entre familias, ayudando al que se quedó sin techo era antes un continuo duelo de cuñados a ver quién se había comprado el piso más adosado, a ver quién había metido más extras en la hipoteca, quién tenía la deuda más grande.

Unas forma de ocio más grotescas que ponerse a cazar Pokemons. Más viajes a Punta Cana que a Torremolinos. Turismo burdo de capitales europeas sin dejar jamás una propina. Todos los fines de semana de turismo rural a alguna parte, para no morirse de vergüenza en el trabajo por no tener nada que contar. Ocio tan a crédito como la vivienda. Restaurantes fuera de las estrellas Michelin con listas de espera de años. Comprar marcas blancas era de pobre. Toda la ropa, de marca. Menos mal que los smartphones no empezaron a aparecer hasta después de la crisis o no sé qué cosas habríamos visto. Todo el mundo tenía Audis porque los Seats eran para los muertos de hambre. Un mercado de segunda mano prácticamente inexistente.

Con la crisis llegarían medidas razonables: veranear en el piso de la playa de tu cuñado. Comer fuera pero en sitios baratos, convirtiendo a Ikea en uno de los principales proveedores de comida rápida del país. Pasar tiempo en casa, pasear. Visitar a los familiares, alargar la vida útil de coches que siguen funcionando perfectamente.

Uno de los mayores responsables de la crisis era una sociedad enferma, egoísta, sólo preocupada de aparentar. La riqueza – ficticia – y el dinero en el centro de todo lo que se hacía. Operaciones de estética sin parangón en toda Europa. Era normal incluir una operación de aumento de pecho a los gastos de la hipoteca. Las parejas se divorciaban no por falta de amor – que nunca hubo mucho – sino por falta de ambición de sus cónyuges. Antes de la crisis se vivía un egoísmo generalizado y era casi imposible escapar a él.

Blogs como Sanchiguarro, los colonos del Páramo, en tono humorístico, mostraban la irracionalidad de la sociedad en medio de la verdadera crisis : la de valores. Una cita que lo resume todo:

El problema no es que los pisos sean caros: es que nos hemos convertido en unos animales de bellota.

Inmersos como estábamos en una sociedad enferma, la crisis era en cierto modo una consecuencia inevitable.

Finalmente, antes de la crisis había un mercado de trabajo totalmente disfuncional. Todo el mundo vivía, directa o indirectamente, de negocios bancarios, inmobiliarios o una mezcla de ambos. Mucha gente cobraba una parte de su sueldo en negro, o vivía directamente de comisiones de venta que parecía nunca acabarían. La gente sin estudios ganaba mucho más dinero y tenía mejores condiciones laborales. Pero claro está, con decenas de miles de personas que estudiaban carreras profesionalmente inútiles por aquello de que uno tiene que estudiar aquello que realmente le gusta. Luego basta con desearlo mucho para que surja una trabajo soñado de Filosofía y Letras, o de Historia del Arte. Estudiar Empresariales sin vocación nunca será la solución.

El mercado laboral era una auténtica locura: empleados con intocable antigüedad que no sabían – ni querían – tocar un ordenador, mientras los jóvenes llegaban con contratos precarios debajo del brazo y palmaditas en el hombro. El aluvión de la crisis no ha arreglado nada de esto pero al menos ha servido para mostrar el inquietante aspecto de la realidad que nos podemos permitir, mientras no tengamos ningún tipo de industria.

En resumen, la crisis tuvo muchos culpables. Unos más que otros, pero me parece muy triste, e infantil, que muchas personas duerman con una total sensación de inocencia. Sobre todo porque la vida es una rueda que da continuos giros. Y si dentro de 15 años se repite algo parecido a todo esto, por lo menos que sepamos darnos cuenta y tomar las medidas que estén en nuestra mano.

Scrabble

scrabble

Scrabble, el juego de formar palabras, fue inventado por Alfred Mosher Butts en 1938. La idea de crear un juego de mesa le llegó a este arquitecto cuando se quedó en paro en el año 1931, por la Gran Depresión. En un tiempo sin smartphones, tablets o tan siquiera televisión, un buen juego de mesa podía ocupar cientos de horas del ocio familiar.

Las reglas del juego cambiaron mucho durante los primeros años, así como el nombre del juego. Lexico, Criss-Cross Words, para al final llegar al definitivo de Scrabble, siete años después.

Butts trató sin éxito de comercializar su juego durante años. Las ventas eran insignificantes. Uno de los pocos que compró su juego fue su amigo James Brunot, con quien solía jugar al Scrabble junto con su mujer. A pesar de la patética acogida del publico, Brunot pensaba que el juego era muy bueno y acabó comprando los derechos del mismo a su amigo, encargándose de replantear las ventas. Sería Brunot el que daría el nombre definitivo de Scrabble, así como simplificó un poco las reglas, aunque manteniendo casi intacto el original.

Durante el primer año de ventas, Brunot consiguió vender apenas 2.500 ejemplares del juego. No obstante, su fortuna pronto empezaría a cambiar.

Es fascinante cómo fue formándose el efecto bola de nieve con este juego. Butts lo creó y apenas si lo conocía alguien más que su familia y amigos. No obstante, uno de sus amigos, que disfrutaba mucho jugando, vio potencial en él. Con 2.500 ejemplares por todo Estados Unidos, el juego estaba más expuesto al público. Sería la Universidad femenina Smith College donde se convertiría en un auténtico fenómeno. Una estudiante se llevó una copia del juego y poco a poco fue apoderándose de todo el campus.

De una forma similar a como Facebook trató de popularizarse en sus orígenes como una página web solo para los estudiantes de la prestigiosa universidad de Harvard, Scrabble se presentó de forma totalmente espontánea como un juego para personas inteligentes con estudios universitarios.

El golpe de gracia lo daría un ejecutivo de Macy’s – los grandes almacenes americanos en que están inspiradas cadenas como El Corte Inglés – y que en el siglo XXI tiene menos glamour que ponerse a regatear en una churrería. Este ejecutivo conoció el juego por casualidad durante sus vacaciones de verano. Le gustó y se propuso comprarlo en la tienda. Cuando vio que no se vendía en los grandes almacenes le pareció sencillamente imposible. Mientras los Brunot se movían en ventas anuales de 2.500 ejemplares, él solo hizo una orden de comprar 60.000 juegos.

Y el resto, es historia.

Fuentes:
The People’s Almanac Presents The 20th Century: History With The Boring Parts Left Out (un libro).
Scrabble, en la Wikipedia.

Como hacer yogur casero perfecto

La yogurtera es el paradigma de los pequeños electrodomésticos que se compran con mucha ilusión pero se acaban usando entre una vez y ninguna. El principal problema de este fracaso anunciado es que produce unos yogures bastante aguados, que hacen el ridículo en la comparativa con cualquier marca.

Tratándose de un aparato que no tiene apenas ciencia, la gente desespera y tarde o temprano, lo da por imposible. Además tiene el tamaño ideal para guardarla en un armario sin que moleste demasiado, por lo que se puede pasar 3-4 años en el olvido sin grandes problemas.

En mi caso me compré la yogurtera no por ahorro – los yogures tienen precios que rozan el dumping, es casi imposible hacerlos más baratos. Lo hice porque ninguna marca comercial hacía los yogures exactamente como a mi me gustan.

De un lado, se abusa del azúcar. En otros casos se añade fruta pero es siempre de la peor calidad imaginable. Finalmente están los yogures con suplementos raros que en realidad aportan más bien poco.

Es terrible también ver cómo se van moviendo de acuerdo a las modas de salud. Si el último peligro es el azúcar, hacen yogur con edulcorante – con el mismo sabor demasiado dulce. Si el rival a batir son las grasas, con leche desnatada, pero para compensar su mal sabor, le añaden extras de azúcar. Si quieren que tenga extra de calcio, aprovechan para incluir leche descompuesta en factores primos.

El yogur con el que soñaba tenía que estar hecho con leche normal (“leche clásica” como inquietantemente anuncia Carrefour ahora), fermento de yogur y nada más. Tener la consistencia de un yogur griego y menos acidez que un yogur comercial. Sin azúcar, pero sin preocuparme de la cantidad de grasas lo más mínimo. Ni que decir tiene que con una yogurtera no conseguí nada de eso.

Leyendo por foros de internet encontré todo tipo de sugerencias: calentar la leche antes de mezclarla. Llevarla a ebullición y luego dejarla enfriar. Usar leche fresca. Usar leche pasteurizada. Usar leche semi desnatada. Usar leche entera. Dejar la máquina más tiempo de las 8 horas recomendadas. Echar más cantidad de yogur de base.

Todos los consejos que he mencionado arriba llevan al mismo resultado: un yogur que no está ni bien ni mal. La única forma de mejorarlo fue con mi propio I+D y quiero compartirlo con todos vosotros.

La forma más sencilla de hacerlo más espeso es añadiendo un poco de leche en polvo a cada vaso de yogur. Esto aumenta la consistencia notablemente y es un método claro para aumentar el espesor: más leche en polvo, más densidad del yogur.

Durante mucho tiempo estuve con este invento que no iba nada mal. Hasta que un poco por casualidad di con la piedra filosofal del yogur casero: la leche de oveja.

La leche de oveja es el típico producto que jamás se pondrá de moda: tiene unos niveles de grasas superiores a la leche de vaca. Y es mucho más cara por razones de tamaño obvias. Se trata de un producto tan graso que apenas si se puede comercializar más que en su forma semi desnatada.

La leche de oveja semi desnatada tiene exactamente las mismas calorías que la leche de vaca entera. Eso sí, un 80% más de calcio. El brick cuesta unos 2 euros, con lo que el precio es, de largo más del doble que la leche de vaca.

Ahora bien, la leche de oveja hace un yogur de yogurtera perfecto. Estoy hablando de un yogur con mucha más consistencia que el queso mascarpone. Si además se combina con un yogur de leche de oveja, estamos ante un producto de calidad sublime – con un precio razonable.

oveja yogurt

El mayor problema es encontrar estos productos en el supermercado. El mejor yogur del mundo es el de oveja de ‘El Cantero de Letur‘. Simplemente es un producto que no se parece a ningún otro: yogur casi para comer con cuchillo y tenedor. Este yogur se vende en Aldi y Supermercados El Corte Inglés – que yo sepa. El único problema que tiene para que sea perfecto es que quizás es demasiado denso para mi gusto: el único yogur que se pasa en densidad de todo el mercado.

La leche de oveja semidesnatada, de la marca Gaza, Ganaderos de Zamora, por otro lado sólo se vende en Carrefour e Hipercor.

gaza

Creedme cuando os digo que esa combinación es el Santo Grial de la yogurtera.