Reciclaje de cerebros

Una forma original de entretenimiento consiste en prenderle fuego a un contenedor de reciclaje de papel. Todo lleno de combustible, arde completo en pocos minutos, y suele bastar con una cerilla para iniciar la combustión.

Desde luego que estas personas justifican la existencia de cárceles como la de Guantánamo. Pero, ¿Qué decir de los voluntariosos ecologistas de salón que se encuentran el contenedor reducido al tamaño de una papelera, hecho cenizas? Llegan con su bolsita llena de botellas que tirar (normalmente el contenedor de vidrio está al lado del de papel y corre la misma suerte) o con el penúltimo tomo de una enciclopedia para tirar.

Para ellos es una enorme molestia encontrarse con la destrucción del contenedor. Lo que resulta realmente lamentable, y me incita a sugerir la existencia de contenedores para el reciclaje de cerebros, es que no les importa que el contenedor no exista. Van y dejan sus botellitas o sus papelotes entre las cenizas de lo que en un momento fue un contenedor.

Estas personas han desarrollado automatismos propios de protozoos, vidrio->contenedor de vidrio. Si el contenedor de vidrio no existe, lo tiro en el sitio donde estaba anteriormente.

Peor aún son algunos especímenes que, tras la retirada del contenedor quemado por parte del ayuntamiento, dejan la bolsa de reciclaje en el lugar donde antes había un contenedor de reciclaje. Esto ya recuerda a los perros que siguen visitando la tumba de sus antiguos amos.

Señoras y señores. El vidrio se tira en el contenedor de vidrio si hay contenedor de vidrio. Si no, se busca otro y se tira en ese. Y si no, pues en la basura de toda la vida.

Censo público

Me preguntaban al hilo del anterior artículo sobre las mesas electorales si hay alguna forma de conocer los nombres de las personas que formaron parte de las mesas en las votaciones.

He estado buscando por Internet y aunque se supone que es un proceso de enorme apertura y publicidad, la realidad es que en Internet no hay nada de nada.

Se publica el censo en papel y puedes ir al lugar correspondiente en las fechas señaladas y leer los murales empapelados con nombres. Cualquiera puede hacerlo. Pero no se pueden leer en Internet.

Tiene su parte de lógica, los murales se pueden leer, lo de Internet se copia, pega y procesa en pocos minutos y tienes publicidad no deseada en el correo a la voz de ya. Pero hay un punto importante y es que ya no sirve decir que la información está disponible para quien la quiera.

Tienes la información, pero en formatos no digitales. Puedes ver en el tablón del colegio electoral la fecha de nacimiento de tu vecina o la dirección exacta del otro Ramírez de tu mesa de votación, pero no esperes que eso esté disponible en formato digital.

Y no es porque no haya medios para hacerlo, es probablemente para nuestro bien. El censo electrónico lo tienen todos aquellos que se hayan inscrito como partidos políticos. Pero los ciudadanos dudo mucho que puedan conseguirlo.

En cualquier caso quería escribir para celebrar otro avance en la informatización de la Administración Pública. La página del Insituto de Estadística donde puedes comprobar tus datos censales (si tienes certificado electrónico) se puede consultar en catalán, gallego y vasco, pero por fin ¡Existe también la opción de valenciano! Ni qué decir tiene que los mallorquines estarán pronto en la cola de las discriminaciones.

¿Administración en inglés? ¡Pero si los guiris no tienen que hacer trámites administrativos!

Educación bilingüe

La mente de los niños pequeños es muy flexible y son capaces de aprender cualquier cosa casi sin querer. Cuando los padres de un niño hablan diferentes idiomas, el niño suele, de forma mágica, captar la esencia de ambos lenguajes y aprenderlos de forma simultánea.

Sin embargo el aprendizaje que se realiza de forma improvisada suele derivar en que el niño no termina siendo realmente bilingüe. Para conseguirlo la educación debe realizarse de una manera planificada, no todo puede estar basado en la frescura intelectual de un niño pequeño.

Un caso muy común es el de padres extranjeros que viven en otro país por motivos laborales. Supongamos padres españoles que viven en Francia. Si los padres abandonan la educación al puro azar, lo que ocurrirá es que su hijo aprenderá el idioma que oye en casa, el castellano. Llegará al colegio y se encontrará con un mundo: tiene que aprender a leer y de paso un nuevo idioma.

Pero es un niño y lo aprenderá. Entonces tendremos a un niño de siete años que habla un francés correcto y un español correcto. Y que sabe leer y escribir en francés.

Con el paso de los años, si todo el contacto de este niño con el castellano se limita a sus padres, su conocimiento del idioma se irá mermando. Podrá leerlo casi sin esfuerzo, aunque notará enormes carencias de vocabulario. Su confianza a la hora de escribirlo será mínima. Quizás ni siquiera pueda hacerlo de forma razonable.

Evidentemente este niño no puede ser considerado un bilingüe ejemplar. Sabe hablar dos idiomas pero sólo escribir uno de ellos.

Se puede vivir sin ser bilingüe y de hecho muchos de nosotros hacemos vida normal sin serlo. Pero es una pena perder la grandísima oportunidad de que tu hijo conozca dos idiomas perfectamente. Laboralmente es una ventaja incomparable. Para cualquier trabajo que tenga verdadera relación entre los dos idiomas, como introducción de empresas del país X en el país Y, o traductor, o para trabajar en la sucursal de una empresa extranjera, tu hijo sería un firme candidato.

Hay quienes creen que la educación demasiado formalizada crea monstruos. Es algo propio de nuestra generación, que trata de inculcar en los hijos la normalidad por encima de todo. Ser uno más. Para criar a un hijo bilingüe en realidad no es necesario ningún método complicado. Pero debe haber algún método.

Como ocurre con tantas otras cosas, creemos que un experto en la materia puede ayudarnos. Creemos que un economista no comete decisiones económicas equivocadas, que un abogado nunca se metería en un juicio sin creer que puede ganarlo, que un psicólogo o pedagogo lo saben todo sobre la educación de los niños. Lo cierto es que estos expertos tienen conocimientos genéricos y para asuntos muy concretos, su opinión puede ser incluso perjudicial.

Pero bueno, a mi tampoco me tenéis que creer, pues soy experto en nada. Sí que hay expertos en educación multilingüe. Lo raro es que tu vecino sea uno de ellos. Para ellos lo recomendable es un plan sencillo. En primer lugar, hablar al niño en los dos idiomas a aprender. Si los padres son de países diferentes, cada uno de ellos debe enseñarle su idioma y dirigirse y esperar respuesta de él sólo en ese idioma.

Esto se llama el método «un padre, un idioma». Sólo con eso ya se puede conseguir que aprenda a hablar dos idiomas. El siguiente paso es la lectura. Lo habitual es que haya un idioma «oficial» del país donde el niño viva. En el ejemplo anterior, era el francés. Si un padre es español y una madre rumana, y viven en España, el idioma oficial es el español.

Pues ahora habría que enseñarle en casa a leer el idioma «no oficial», antes de que le enseñen a leer en la escuela. Y luego aprenderá el segundo idioma de forma sencilla de los profesores. Ya hemos conseguido que aprenda a leer en los dos idiomas.

Luego queda una parte no menos importante y es la de mantener ese segundo idioma, el esquivo. Para ello hay que implicar al niño en esa segunda cultura. Potenciar que hable en ese idioma con otras personas. Por ejemplo en una Escuela de Idiomas, donde lo perfeccione, o apuntándolo a alguna actividad donde tenga que emplearlo. Para el ejemplo hispano-rumano, el hijo podría apuntarse en una asociación de la cultura rumana que haya en España.

Todo esto parecerá obvio pero no hay más que ver programas como «Madrileños en el Mundo» para ver a decenas de hijos de españoles expatriados que tienen la capacidad bilingüe mermada. Algunos entienden el castellano pero no lo hablan, otros no saben escribirlo, algunos incluso lo desconocen por completo. Luego ese niño querrá o intentará mejorar su capacidad con un esfuerzo más costoso.

Simplemente si los padres hubieran facilitado el aprendizaje, lo habrían conseguido como un juego más. En toda mi vida sólo he conocido a un bilingüe perfecto, era un norteamericano hijo de españoles y trabajó para mi empresa realizando traducciones. Hacía un trabajo de excelente calidad y para él era algo trivial.

Todo esto no tiene nada que ver con los planes de bilingüismo de los colegios en España. Eso es una perversión de la palabra bilingüe. Si alguien quiere dar una verdadera educación bilingüe en España tiene que rascarse el bolsillo y llevar a su hijo a un costoso colegio privado, como el Colegio Alemán o el carísimo King’s College.

Buena educación

Hoy salían los resultados del test que se realiza en los centros educativos españoles para poder comparar el nivel formativo de los alumnos de los distintos centros. La prueba de sexto de primaria.
Este test es muy importante porque permite también comparar la educación entre distintos países. A pesar de que no es posible realizar una prueba global, sí al menos da unas indicaciones de modelos educativos que funcionan mejor que otros.
Como toda medida basada en un muestreo, admite numerosas dudas. Básicamente es como si la Selectividad la hicieran los alumnos pero pusieran las notas a los profesores. Estos estarían menos dispuestos a detectar copiones, aclararían mucho mejor las dudas a las preguntas, aunque sólo fuera subconscientemente las notas de los alumnos serían mejores. Sobre esto se puede hablar mucho más, pero tampoco merece la pena.
Me resulta curioso de los datos que se obtienen, la facilidad para dar lecturas diferentes. Cada cual encuentra una forma de justificar su modelo. Los mejores colegios de la lista son públicos. Pero también los peores de la lista son los públicos.
¿Cuál es la medida más significativa para comparar dos colegios? La opinión más común es que aquel con mejores notas medias es el mejor de los dos.
Sin embargo no lo tengo tan claro. Ojalá nuestros hijos sean los que han disparado esa media escolar. Pero quizás la mejor vara de medir sea la de aquellos en que más alumnos han aprobado la prueba. Porque hablan de un gran nivel medio, no una escuela de genios – dudo que existan – sino un sitio donde todos se esfuerzan, aunque sea lo justo. Es un lugar con pocas balas perdidas, las temibles manzanas que pudren al resto de compañeras de canasto.
De los resultados por regiones, sorprende la excelente situación de Coslada, un pueblo cercano a la Capital famoso por cuestiones poco edificantes. Sin embargo todos sus centros educativos están en los primeros lugares. Todos. Incluso el padre más irresponsable apuntaría a su hijo en un buen colegio.
Le pregunto a un compañero que tiene a sus hijos allí y me dice que Coslada está llena de rumanos. Y rusos (ucranianos, búlgaros, estonios y rusos). Puede que los rumanos tengan fama de mendigos, carteristas y vagos. Pero junto con los antiguos países comunistas mantiene el orgullo de las matemáticas: el entender como algo muy importante el conocimiento de las matemáticas. Los padres de familia más modestos exigen buenos resultados en matemáticas, y los niños captan desde muy pequeños la idea. Además el nivel de matemáticas es elevadísimo, varios años por delante del resto de compañeros.
También hoy salían los resultados del TIMSS (ojo PDF gigantesco, 488 páginas) del que se hacía eco Malcolm Gladwell.
El TIMSS es un estudio internacional comparativo sobre los conocimientos de matemáticas. Normalmente los peores países en estos estudios no son los de abajo sino los que se niegan a realizar la prueba. Afortunadamente para los españoles, gracias a los afanes independentistas del País Vasco, esta nación participaba este año por primera vez en el estudio y podemos apreciar cómo el nivel educativo español está justo en la media mundial. Una media en la que no participan países del Tercer Mundo, aunque hay notables ausencias del primero, como China, México o Francia.
Gladwell llama la atención sobre los brillantes resultados de los países asiáticos, muy por encima de la media. En los comentarios hay quien apunta la posible explicación de que dada la dificultad de aprender los idiomas orientales, hasta para los nativos, los niños se enfrentan a considerables esfuerzos desde una edad muy temprana.
Cada apunte es motivo para descripciones más extensas. Puntualizar que los países asiáticos también tienen los niveles más altos del mundo de suicidios juveniles causados por la presión escolar.
De los resultados del TISS, sorprendente la situación de Kazajistán, el grotesto país ficticio de Borat, tiene uno de los niveles de matemáticas más elevados del mundo e indudablemente una admirable excepción entre los países con rentas per capita más bajas.
Lamentable cuando menos ver cómo el resto del mundo se mofaba de un país del que hay mucho que aprender. Así funcionan las cosas.
En Kazajistán tienen la sorprendente Beca Bolashak: una beca para los más brillantes alumnos kazajos, que les permitirá estudiar en algunas de las mejores Universidades del mundo, como Oxford o Princeton. Los galardonados con la beca, que no suelen ser más de un par de cientos cada año, tienen el compromiso de trabajar, una vez finalizados sus estudios, durante al menos cinco años en Kazajistán. A simple vista me parece un sistema excelente y relativamente barato de potenciar la educación. Y nada de crear cerebros para sustento de otros. Te vuelves a casa y a utilizar esos conocimientos.

Prácticas de riesgo

A mi el SIDA me resulta muy parecido a los aviones. Cuando se trata de tranquilizar, todo son buenas palabras:
Los aviones son el medio de transporte más seguro que existe. Los pilotos tienen millones de horas de vuelo. Hay decenas de sistemas replicados: si un motor falla quedan otros dos. Apenas ocurren accidentes en vuelos.
Con el SIDA la tranquilidad viene al dignificar a los pacientes: puedes besarlos sin ningún miedo, pues no hay opción alguna de contagio. Hay que tratarlos como a personas sanas porque su enfermedad no supone ningún riesgo. Los niños con SIDA no suponen ningún peligro para sus compañeros de escuela, ni hay la más remota probabilidad de que los contagien. Se puede tener relaciones sexuales con alguien seropositivo, siempre y cuando se use preservativo convenientemente.
Pero cuando hay que ponerse catastrofista, aviones y SIDA parecen peligrosísimos:
Para entrar en un avión te registran exhaustivamente. Todo son prohibiciones, medidas de seguridad extremas, comprobación de la identidad de los pasajeros, de sus equipajes, de sus destinos de vuelo, de sus antecedentes penales. Pero no te preocupes, que todo es muy seguro.
Con el SIDA la frivolidad en las relaciones sexuales se entiende como una absoluta temeridad. Hay que tomar mil precauciones o de lo contrario puedes contraer SIDA. Hay que tener sumo cuidado con las prácticas de riesgo.
La expresión prácticas de riesgo me pone de los nervios. En el ámbito sexual se refiere a aquellos actos que pueden llevar a la transmisión de una enfermedad sexual, sobre todo el tan temido SIDA.
Me molesta la expresión porque no se corresponde en absoluto con la realidad. ¿Viajar en coche es una práctica de riesgo? ¿Y hacerlo en avión? ¿No es arriesgado vivir en Lavapiés? Sin embargo en todos estos casos parece que se trata de peligros pequeños. El accidente de tráfico o la catástrofe aérea, aunque más trágicas, tienen una incidencia insignificante.
Pues lo mismo ocurre con las prácticas sexuales. Lo que pasa es que decirlo parece que fuera de cabeza loca, de temerario, de inútil y palurdo. Pues no señores, lo cierto es todo lo contrario, el pánico ante una relación sin preservativo, que atormenta a muchas personas, es algo patológico e innecesario. Esto claro está no se puede decir al gran público pero afortunadamente esta no es una página para idiotas.
Vamos a calcular la probabilidad de contraer el SIDA en un único encuentro sexual. Sí señor.
En primer lugar, la pareja causante del riesgo. Si esa persona no tiene SIDA el riesgo es cero. 0,00000000. Con lo que dando por bueno el dato de 2008 de que tienen la enfermedad 33 millones de personas, y la población mundial es de 6.700 millones de almas, estamos hablando de que la probabilidad de que una persona dada tenga SIDA es de aproximadamente 1 entre 200. Eso es un 0,5%.
Sin embargo, la gran mayoría de esta población se sitúa en el tercer mundo. En el África subsahariana o Tailandia el porcentaje es mucho mayor. Para España se da el dato de un 0,3%.
Ese dato no es para nada fiable. Es preocupante el uso que se está dando a la ciencia. Según dice la nota:

En España viven entre 120.000 y 150.000 personas bien con infección por VIH, bien con la enfermedad de SIDA, lo que supone un 0,3% de la población, aunque un 25% de ellos no han sido diagnosticados y desconocen su estado serológico.

De 120.000 a 150.000 hay una diferencia de un 25% más. Justo ese 25% de personas no diagnosticadas. Curioso eso de que ellos saben que están enfermos pero el propio enfermo lo desconoce. ¡Se lo podrían haber dicho!
Estos porcentajes insignificantes son continua fuente de manipulación. No puedes decir que el 10% de la población tiene SIDA, pero entre un 0,3% y un 0,25% nadie va a protestar. Y por la cara hemos aumentado el porcentaje un 20%. Los únicos que tienen los datos fiables son los que comen de que el SIDA esté ahí. No digo que ellos se alegren de que el porcentaje aumente pero sí afirmo que dan las cifras con cierta exageración, tirando para arriba tanto como pueden.
Esto desde luego no es exclusivo de esta enfermedad. Los grupos de celíacos llevan años exagerando sus cifras hasta límites que ya empiezan a oler. Hay quienes dicen que cerca de un 5% de la población es celíaca. Vamos, que eso es mucha gente. Tengo la impresión que mientras no superes el 5% puedes decir lo que quieras: cerca del 2% de los españoles quisiera vivir en Rotterdam y un 1% de los españoles sabe arameo y turco pero ni inglés ni francés.
No nos distraigamos. Un 0,3% de la población tiene SIDA. Esto es que de cada 1.000 personas, 3 tienen SIDA. Es mala suerte que tu pareja ocasional lo tenga, pero puede ocurrir. No quiero frivolizar. Si tu pareja era una prostituta esa cifra bien puede ser diez veces mayor. Quizás hasta aún más. Lo mismo ocurre con las personas muy promiscuas. Como suele decirse, cuando te acuestas con alguien lo haces con todas sus parejas anteriores.
Ahora bien, lo realmente bestial es la probabilidad de contraer el SIDA en un encuentro sexual. Supongamos que esa persona con la que estuviste está enferma. Pues la probabilidad de que te lo haya contagiado es de menos del 3 por mil. Hay estudios científicos al respecto, pero son estudios que no se airean mucho, para evitar que la gente lance las campanas al vuelo.
De nuevo, esta probabilidad varia. Para los hombres es menor que para las mujeres. Si lo has hecho con una prostituta la probabilidad se dispara. Y si era tailandesa o nigeriana, ni te cuento.
Y depende mucho de lo que se haya hecho. Porque unas prácticas de riesgo son mucho más arriesgadas que otras, pero al final salvo que la cama haya quedado como el mostrador de un carnicero, el porcentaje es de 1,5 por mil. Siendo optimista.
Así, la probabilidad de contraer el SIDA en una relación con una persona anónima es de muy aproximadamente:
0,3% X 0,15% = 4,5 probabilidades entre un millón.
Esto no es una carta blanca para la tranquilidad. Si se eligen parejas sospechosas, o poco fiables, y se aumentan las relaciones, el crecimiento de esa probabilidad de riesgo aumenta de forma exponencial. Es decir, se pasa muy pronto a jugar la ruleta rusa (1 probabilidad entre seis).
Teniendo en cuenta que la probabilidad de morir en un accidente de avión es de una entre 5.000 o de una entre 230 de morir en coche. ¿Tiene sentido hablar de una relación sexual sin preservativo como si de un salto al vacío sin paracaídas se tratase?
Otro asunto sería hablar de la probabilidad de contraer el SIDA con una transfusión de sangre. Podemos reírnos un poco de los Testigos de Jehová, que no aceptan recibir transfusiones. Ellos son raros. Pero si ponemos en la misma mesa la probabilidad de que se nos trasmita SIDA con una transfusión y la de una relación sexual al azar, se nos pondrían los pelos de punta. Sin embargo se dan mensajes de tranquilidad, porque la Sanidad entra dentro del área segura del SIDA: «es muy infrecuente, altamente improbable, casi me atrevería a decir imposible».
Pues eso mismo digo yo, ¿Una sola vez? Casi imposible.

Las tres vias

La evolución – dentro de su rama optimista, o de mejora de las especies – tomó tres caminos:
La vía humana. Un individuo que ha desarrollado una intelectualidad tal que le permite dominar por completo el mundo que le rodea. Un ser que, merced a la memoria histórica, permite acumular los conocimientos de los antepasados hasta llegar a niveles tecnológicos y culturales que auguran un continuo progreso en sus condiciones de vida.
La vía de los himenópteros. Con el principal representante de las hormigas, plantean a la comunidad como un todo, una especie de individuo múltiple y plural. A cada una de las obreras no le importa lo más mínimo su vida, tan sólo se preocupan de lo que atañe al bien de la comunidad. Este sistema se ha demostrado uno de los más complejos a la vez que eficientes de defensa de los organismos, que a veces se comportan con una forma de inteligencia colectiva.
La vía parasitaria. Con el paradigma de los virus – a los que casi no puede considerarse seres vivos – son individuos que han optimizado su capacidad de aprovecharse de otras especies de tal forma que, causando los menores daños posibles en el huésped, consiguen vivir de una forma segura y sin apenas esfuerzo.
En cierto modo, hay un subconjunto del total de los gitanos, que solemos identificar con un determinado estereotipo, que ha conseguido aunar toda esta evolución de la Madre Naturaleza, formando la superespecie.
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Colchón usado

El n-ésimo mandamiento del consumismo dice evitarás los objetos usados. En contadas ocasiones se admiten excepciones. Por ejemplo, la gente no tiene ningún miedo a los coches de segunda mano. Con otras objetos se plantean ciertos reparos, como con los libros y discos usados.
Los muebles, sin embargo, producen un rechazo total. Sabemos que han pertenecido a otros, pero el no saber a quién, qué habrá hecho esa familia, se nos antoja terrible.
Aún así, mucha gente amuebla su casa con cosas encontradas en la basura. Sobre todo estudiantes y quienes preparan un piso para ser alquilado. Y es que los muebles de un piso de alquiler son los menos exigentes del mundo, tan sólo se les exige que existan.
En uno de los primeros sitios en que viví, de alquiler, el sofá era terrible. El casero no sólo se negaba a cambiarlo, sino que no atendía a nuestras súplicas de que simplemente se lo llevara y dejara ese espacio vital libre. Muchas veces sentía el impulso de coger un sofá de la basura, que casi siempre estaba en mucho mejor situación.
Creo que si hay un objeto que despierte el terrible miedo a lo usado es el colchón. Ni la persona más miserable del mundo se atreve a coger uno de la basura, aunque a veces se vean algunos en perfecto estado. A menudo he visto anuncios de gente que se mudaba con urgencia y liquidaba su antigua cama a precio de saldo sin encontrar compradores. Nos da miedo el colchón ajeno.
En alguna conversación he mencionado el asunto y siempre me dicen eso de «a saber qué han hecho ahí». Pues a las malas, mucho sexo. Alguna incontinencia nocturna, que en el caso de una borrachera puede ser más grave. Pero no hay mal que cien años dure y que un par de buenos lavados no quite. No me vale la excusa cuando para el sofá es mucho más fácil poner todos esos peros y nadie muestra sin embargo tantos reparos.
Luego me ha tocado dormir invitado a casa de amigos, conocidos y otros que no lo eran tanto. Y nunca he tenido reparo en averiguar la problemática del colchón. Ni yo ni nadie. Que el colchón haya pasado por la calle tampoco lo convierte en algo infecto.
Supongo que bajo este pánico se esconde el trasfondo animal del asunto. Pasamos tantas horas en la cama que es el sitio donde más firmemente hemos marcado nuestro territorio. Nos da pánico pensar que estamos tomando un objeto tan marcado por otras personas. Nos resulta insoportablemente agresivo.
Puede que al final no sea más que una cuestión olfativa. El colchón, objeto que nunca se mueve, que absorbe todo tipo de olores corporales, expuesto a los humores de sus ocupantes. Mal ventilado. Lo mismo sucede con la ropa prestada por otras personas, no importa la confianza que tengamos con ellas, lo primero que pensamos es en lavarla. Eliminación de olores.
Nos comportamos como simples perros, que todo lo huelen, pero hemos subjetivizado el puro instinto animal hasta transformarlo en «me da cosa», «me da asco».
[Este post fue escrito por primera vez en 7 de Noviembre de 2004, siendo reescrito hoy.]
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Variaciones históricas de la belleza

I
La corbata, otrora signo de distinción, al presuponer profesiones serias y mejor remuneradas, es hoy, en general, un símbolo de pobreza. Corbata lleva el Director General de Telefónica, pero también los comerciales de Tecnocasa, los vendedores de ADSL a domicilio y los informáticos que se hacinan en crucetas con horarios intempestivos y sueldos de muchos ceros y pocos unos. Los profesionales liberales y los directivos de nuevas empresas pueden llevar un buen traje, pero a su elección queda el ponerse la corbata o no. España, país de empresarios burdos, que firman sus contratos verbales en la barra de un bar o en un prostíbulo de carretera, es un país donde tener corbata es cada vez más, síntoma de sumisión a un sueldo escaso. Una clara muestra de penuria económica.

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Miss Canadá

En 1992, Canadá decidió retirar el concurso de Miss Canadá. Aunque en un principio se afirmó que las causas eran éticas – para dignificar el papel de la mujer y eliminar una competición que pudiera resultar «sexista y propia de otra época», a consecuencia de las presiones de las asociaciones feministas – las verdaderas causas fueron las de siempre. El montaje del concurso sobre la televisión era demasiado caro y no salía rentable.
Así la última Miss Canadá fue Nicole Dunsdon. Puesto que el título «Miss Canadá» es una marca registrada, ninguna persona pudo asignarse dicho título con posterioridad a esa fecha. Ante la necesidad de enviar a una representante al concurso de Miss Universo, en el 2003 se creó el título paralelo de Miss Universo Canadá, que sólo sirve como prueba clasificatoria para la competición mundial.
Tan sólo dos años después, la ganadora de Miss Universo Canadá, Natalia Glebova, de origen ruso, venció en el título mundial, convirtiéndose en Miss Universo 2005.

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La mujer amargada

Un interesante debate sobre un tipo humano – el de la mujer española una vez alcanza los 30 años – se levantó en la página de Idealista. Al tratarse de un foro sobre vivienda, los comentarios serán eliminados en cuestión de minutos, asín que opto por rescatarlos de un inmerecido olvido.
Por supuesto he tenido que seleccionar algunos y pasar una labor de edición bastante molesta.
La primera voz de alarma dirá que las mujeres españolas de más de 30 años no son asín, y tendrá razón. Sin embargo, un significativo porcentaje tiene muchas o incluso todas las características que aquí se resaltan. Puede que nunca te hayas topado con una de ellas, pero existir, coincidiréis conmigo en que existen. Sirva esta entrada como aviso para los que puedan tropezarse con tan peligroso ser. O para confirmar las sospechas de muchos otros. En modo alguno trato de reflejar a todas las mujeres en esta descripción, que ni tan siquiera es mía, no soy tan iluso.
Habrá quien también piense que el prototipo equivalente masculino quedará también muy mal parado. Estoy de acuerdo, y estaría perfectamente dispuesto a expresar una discusión al respecto tan rica como la que aquí se expresó sobre las mujeres.
El grueso del debate, en los comentarios.