Llevo toda la vida oyendo comentarios peyorativos hacia hoteles que no cumplen los estándares de calidad propios de las estrellas que se supone se han ganado por méritos propios.
El que más me ofende es el de quienes comparan churras con merinas. Cuando alguien dice “este hotel es una castaña para tener cuatro estrellas, hasta la pensión en que me alojé en Madrid es mejor” no se da cuenta de que la semejanza fundamental entre la pensión de Madrid y el chusco hotel de cuatro estrellas en Venecia es precisamente que él ha estado en ambos.
¿Por qué un turista se aloja a veces en hoteles de cuatro estrellas y otras en pensiones u hoteles de baja calificación? Pues porque el standar de calidad lo define su bolsillo. El que puede pagar un cinco estrellas en Estambul, lo paga. Y resulta que una habitación doble en un cinco estrellas de esa ciudad cuesta más o menos lo mismo que una en un hotel de dos estrellas de París. Y la verdad es que no habrá grandes diferencias entre ambos establecimientos. Si te quejas de la calidad de los cuatro estrellas es porque no quieres reconocer que no eres un turista de cuatro estrellas, lo eres de tres justitas, que siempre pagas lo mismo por el alojamiento. En destinos de precios imposibles se opta por la pensión, como puede ocurrir con Madrid. En lugares baratos, uno se lanza donde puede, aunque nominalmente sea un cinco estrellas.
Lo que es de cajón es que si un hotel es de cinco estrellas o bien no es apto para turistas o bien no lo es para estrellas de cine y empresarios de postín. Si has podido pagar la habitación es porque las estrellas nada dicen del lujo.
II
La confusión general es atribuir una relación directa entre la calidad y el número de estrellas. Y es un grandísimo error. Las normativas para asignar las estrellas difieren entre países y aún dentro de un mismo país entre regiones y ciudades. El hecho fundamental es que las estrellas se ganan en función de poseer determinados equipamientos, no de la calidad de estos.
Observemos la legislación vigente en España, según un antiguo Real Decreto de 1983. Esta normativa es diferente según cada Comunidad Autónoma, pero las directrices generales son comunes y sirven para ilustrar.
Por ejemplo, apenas si hay exigencias para los baños de la habitación. Puedes tener una bañera que se caiga a pedazos, con desagüe atorado. El cuarto de baño puede ser pequeño y el espejo mohoso. Aún así, podrías encontrarte todo eso en un hotel de cinco estrellas español. Sin embargo, si el cuarto de baño no tuviera teléfono el establecimiento perdería su quinta estrella.
Puede que tu alojamiento tenga todas las comodidades posibles, pero si no dispone de calefacción, por arcaico que sea el sistema, nunca podrá alcanzar la categoría de hotel. Si mantiene una habitación “al estilo antiguo”, como forma de distinción, y esta no tiene agua caliente, dejaría también de ser un hotel.
Un hotel de tres estrellas no se caracteriza por su calidad, sino sobre todo por ser un lugar con piscina. La presencia de un restaurante o bar es fundamental para alcanzar la tercera y cuarta estrellas. Estas son las mayores dificultades para algunos hoteles; de ahí que a veces uno se encuentre con maravillas de dos estrellas, que no pueden escalar simplemente por carecer de piscina o no poder tener determinado porcentaje de plazas de aparcamiento por disfrutar de una ubicación demasiado céntrica. A veces es uno tan incauto como para sorprenderse al encontrar hoteles de dos estrellas que son mucho más caros que otros de tres o hasta cuatro.
Cierto es que todo suele ir acorde. Si tienes piscina, tienes que mantenerla, y si puedes mantener una piscina puedes poner un sistema de aire acondicionado decente en cada habitación. Si has adaptado el lugar para minusválidos, incendios y salidas de humos es de esperar que los baños tengan una canalización relativamente moderna.
En fin, que las estrellas no lo son todo. Dime cuánto has pagado por la habitación y te diré qué puedes esperar de ella. No vayamos de adinerados por pisar un cuatro estrellas.
Lectura recomendada:
Elegir hotel.
Hoteles y estrellas

